"Sólo sé que no sé nada" Sócrates. Aprende a interrogar razonablemente, a escuchar con atención, a responder serenamente y a callar cuando no tengas nada que decir. Cuando esto aprendas estarás andando por la senda de la sabiduría.

viernes, 22 de diciembre de 2017

Cantos de ordeño


CANTOS DE TRABAJO DEL LLANO

Expresión cultural amenazada


La República Bolivariana de Venezuela recibió el martes 05 de diciembre de 2017 una nueva inscripción en la lista de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), en reconocimiento a los cantos de trabajo del llano como manifestación cultural, en un expediente compartido con la República de Colombia.
La declaratoria tuvo lugar durante la XII reunión del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, que se desarrolló en la isla de Jeju, en la República de Corea, desde el lunes 4 al sábado 9 de diciembre de 2017.
Los cantos de trabajo del llano constituyeron una de las seis candidaturas de inscripción en la Lista del Patrimonio Inmaterial y precisa medidas urgentes de salvaguardia, cuyo objetivo es conseguir cooperación y asistencia internacional para expresiones culturales amenazadas.
Esta declaración ayuda a garantizar la diversidad cultural y la protección de las manifestaciones culturales que requieren ser salvaguardadas.
El embajador venezolano ante la Unesco, Héctor Constant Rosales, expresó que “con esta declaratoria Venezuela universaliza una tradición popular mantenida por siglos gracias a llaneros y llaneras, hombres y mujeres cuya faena diaria de ordeño acaricia la simbiosis con la naturaleza y exalta los recuerdos de la Patria forjada en las llanuras del Arauca. Es igualmente el compromiso del Gobierno Bolivariano por resguardar la riqueza de esta manifestación cultural para las generaciones venideras, quienes podrán aprender el valor de la tierra a través de las melodías apacibles de la tonada”.

Para los hijos e hijas del llano venezolano este Patrimonio Cultural de la Humanidad representa un compromiso y, a la vez, un orgullo patrio pues sabemos que en nuestra llanura venezolana la copla no descansa y en cada amanecer la escuchamos cantando las contradicciones de la sabana, pero la gran mayoría de la población desconoce estas costumbres llaneras.

Por los caminos de la llanura venezolana el verso va rumbo al alba, alegre en la voz de los ordeñadores con dulce y vigorosa resonancia, brota de los labios del llanero:
"Por andar de enamorado;
mira lo que me pasó:
con el fuego de tus ojos
me quemaste el corazón."
¡Corazón..! ¡Corazón..!
Corazón, no es una mujer como podría creerse, es el nombre de la vaca y del becerro hijo de esta vaca que encerrado en un corral más pequeño llamado chiquero y cuidado casi siempre por algún muchacho que se conoce como becerrero, al escuchar la copla abre la puerta de tranca o el falso para dejar salir al becerro pertinente, este becerro generalmente  espera inquieto a ser llamado para beber de la leche que el ordeñador le deja en la ubre de la madre, la vaca mansamente atiende el llamado envuelto en  la copla que le canta el ordeñador. Con plena emoción patriótica,  en el llano disfrutamos el despuntar coplero, mientras el sueño espantamos con el café negro retinto de la madrugada teniendo a la vista el suave y acariciante resplandor de la inmensidad llanera. En nuestra llanura amanecemos cantando la faena de todos los días. Cada amanecer es tiempo de contemplar los vaivenes de las cosechas al compás de la brisa cantarina. Es el momento de escuchar las coplas que surgen del corral de ordeño:
"Al roce de tus pisadas 
se alegra la tierra toda;
el caño con sus luceros,
el viento y la palmasola.
¡Palmasola..!¡Palmasola..!

Allá arriba en aquel cerro 
tengo un pozo de agua clara
 donde se lava la Virgen
 los piecitos y la cara. 
Nube de agua, nube de agua,
 nube de agua...


Canto de Arreo

Tonada de Culatero


INTRO:
   

                        
A malaya quién pudiera ser     como el cabrestero,  
                                     
que siempre marcha adelante por estos rumbos llaneros;

                            
          yo que marcho en la culata cómo voy a ir primero?,
                                   
no puede ser caporal quien nació pa' culatero,
                            
Ajila ajila novillo! por la huella el cabrestero.(Bis)

                                  
     Viejo camino,     tú que conoces la dura vida     de los arrieros,
                      
me vine de mi lugar pa' salir de jornalero
                                         
pero mientras más trabajo, más viejo me voy poniendo
                                      
y sigo siempre en mi oficio, siendo el mismo culatero. (Bis)

INTERLUDIO:
   

                        
Por aquí vamos novillo trochando el mismo sendero   
                                      
atrás quedó tu potrero allá     el amor que yo quiero.

                            
          Cada quién en este mundo marcha por su derrotero,
                                     
el pobre con su pobreza y el rico con su dinero;
                     
ajila ajila novillo, y olvidatu comedero.(Bis)

                                      
     Viejo camino     con tu comienzo que también tienes     tu llegadero
                                  
pa' que apurar a un cristiano cuando va pa'l cementerio
                                       
pa' que te apuras novillo, pa' que caminas ligero
                            
si atrás quedó tu querencia y alante está el matadero. (Bis)


Enlaces recomendados:
1.- http://www.diversidadcultural.gob.ve/salvaguardia/cantos-de-trabajo-de-llano-colombo-venezolanos

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Llegar

Para llegar a la ancianidad se ha requerido haber vivido una prolongada existencia, encontrarse al final de un largo viaje, tal vez demasiado cansado, enfermo y solo. Esta etapa , además de camino andado es tiempo de despedidas. Las cosas y los afanes los vamos dejando a un lado y los recuerdos de la gente querida que ha partido antes que nosotros. Con frecuencia se siente el abandono de quienes más nos debían.

La ancianidad es antesala natural de la muerte y del prometido juicio divino; antesala del gozo y descanso eternos. Pero hay que fijarse que se está todavía en el presente, aún es el tiempo del peregrinaje terreno. Es, por tanto, tiempo de prueba, tiempo de perseverancia en hacer el bien, de solidaridad con las causas justas que redunden en beneficio de los demás, es tiempo de seguir luchando en labrar nuestro destino eterno, tiempo de siembra. Nadie piense que es época fácil de nuestra vida. A los trabajos propios del peregrinaje sobre la tierra se suman la progresiva pérdida de fuerzas...
En nuestro caso, llegar a anciano es darnos cuenta de la fortaleza de las convicciones que sustentaron nuestra cotidianidad, aquellas que fuimos forjando desde nuestra temprana adolescencia cuando a los trece (13) años descubrimos que la senda que nos tocaba como misión abrir en nuestro caminar era la formación y orientación de juventudes, específicamente de la que atravesaría la adolescencia entre los 14 y los 17 años de edad.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Eterno Resplandor

Eterno Resplandor

La Organización Guinness entregó el 28 de enero de 2014 la certificación que reconoce al Relámpago del Catatumbo, un fenómeno meteorológico único que se genera al sur del Lago de Maracaibo, en el estado Zulia, en el occidente de Venezuela, como el lugar del mundo de mayor concentración de relámpagos del mundo.

Entre abril y noviembre, relámpagos aparecen y desaparecen de manera constante en el cielo, un fenómeno que se ha vuelto costumbre para los residentes del Estado Zulia.

Al año ocurren en promedio 297 tormentas eléctricas, de las cuales se desprende este espectáculo de luces naturales.

El “eterno resplandor en las alturas” conocido como el Catatumbo, gracias a la sabiduría indígena es un hecho natural ocasionado por sucesivas descargas eléctricas, generadas a su vez por la formación de vapor de agua cuando es temporada de lluvias abundantes. Los investigadores señalan que es el producto de la fricción entre el aire caliente de las zonas existente entre los estados Falcón y Zulia y la corriente fría de la cordillera merideña, lo cual produciría la energía eléctrica necesaria que da origen a la chispa constante en forma de relámpago.
Otra de las explicaciones que probablemente daría origen al acontecimiento, es la cantidad de gases inflamables que se desprenden de las fuentes petrolíferas de la cuenca del Lago. Su apreciación es de antigua data ya que se cree que en la época de la colonización y la conquista las etnias de la zona le rendían tributo ya que lo consideraban una manifestación de las divinidades.

Múltiples investigadores como Agustín Codazzi, Francisco Depons, Anto Goering, Jesús Gómez Virla, han centrado sus estudios en el fenomenal rayo que se produce en la zona del Congo Mirador, en el Parque Nacional “Ciénagas de Juan Manuel de Aguas Claras y Aguas Negras”, al suroeste del Lago de Maracaibo.

El relámpago del Catatumbo es un fenómeno meteorológico que se presenta en la cuenca del lago de Maracaibo en Venezuela, principalmente en la zona sur del lago y en la cuenca inferior del río Catatumbo, de donde procede su nombre. aunque lo más apropiado es hablar de los relámpagos del Catatumbo, debido a que tienden a ocurrir en múltiples sitios cada noche, pero desde lejos se aprecian como si fuera un único fenómeno.

El fenómeno se caracteriza por la aparición de una serie de relámpagos de manera casi continua y prácticamente silente por las grandes distancias que se necesitan para observar el fenómeno, el cual se produce en nubes de gran desarrollo vertical formando descargas eléctricas entre uno (1) y cuatro (4) kilómetros de altura, a medida que los vientos asociados al Jet Nocturno de Bajo Nivel penetran en la superficie del lago en horas de la tarde (cuando la evaporación es mayor) y se ven obligados a ascender por el sistema montañoso de Perijá }(de 3.750 msnm) y la Cordillera de Mérida, el ramal venezolano de los Andes (de hasta 5.000 msnm, aproximadamente).

El origen de este fenómeno está en el efecto orográfico de estas cordilleras que encierran y frenan los vientos del noreste; así, se producen nubes de gran desarrollo vertical, concentradas principalmente en la cuenca del río Catatumbo. Este fenómeno es muy fácil de ver desde cientos de kilómetros de distancia, como desde Cúcuta, en Colombia, o desde el propio lago (donde no suelen presentarse nubes durante la noche). Por ello, también se conoce como el Faro de Maracaibo, ya que las embarcaciones que surcaban la zona podían navegar durante la noche sin problemas en la época de la navegación a vela. Puede ocurrir hasta 260 veces al año y dura hasta 10 horas por noche; además, este fenómeno puede alcanzar las 60 descargas por minuto.

Aunque las tormentas eléctricas producen una elevada cantidad de ozono, y el Catatumbo registra la mayor densidad de descargas eléctricas del mundo, con más de 200/km²/año, es muy poco probable que este ozono llegue a la estratósfera y regenere la capa de ozono.

Muchas afirmaciones se han hecho luego de la inclusión de los Relámpagos del Catatumbo en el libro de Récord Guinness por ser el lugar del mundo donde se produce la mayor cantidad de relámpagos por kilómetro cuadrado. Una de las afirmaciones más llamativas consiste en que estas descargas eléctricas son las principales regeneradoras de la capa de ozono.

En el Centro de Modelado Científico (CMC) de la Facultad Experimental de Ciencias de la Universidad del Zulia llevan más de una década de estudio interdisciplinario de este fenómeno meteorológico. Según explica el investigador Joaquín Díaz, efectivamente los Relámpagos del Catatumbo producen ozono, pero es muy poco probable que este gas inestable llegue a la estratósfera porque tiende a transformarse en algún otro compuesto en cuestión de horas.

“El tiempo que le tomaría al ozono producido por los Relámpagos del Catatumbo para ascender hasta la capa de ozono es de como mínimo 6 meses, por lo que no vemos un mecanismo viable para que contribuya a la regeneración de la capa de ozono planetaria”, asegura Ángel Muñoz, también investigador del CMC.

Se ha detectado que el Relámpago del Catatumbo no es el grupo de células tormentosas con más descargas eléctricas que se presenta en el planeta, es una región de África que abarca parte de la República Democrática del Congo y Ruanda. Lo que hace peculiar al Relámpago del Catatumbo es que sus descargas están concentradas en una región muy pequeña; es decir, el número de descargas por unidad de área geográfica es la más grande del mundo.

De acuerdo con Muñoz, los Relámpagos del Catatumbo se originan por la ubicación tropical de la cuenca del Lago de Maracaibo y su cercanía al mar Caribe, con características geográficas que se conjugan de manera especial. Tienen su propio ciclo de actividad: más visibles en octubre y noviembre, y ocurren menos en enero y febrero; pueden desaparecer durante sequías pronunciadas, pero no significa que vaya a desaparecer para siempre.

¿Por qué estudiarlos?  El interés por el fenómeno no se enfoca únicamente en satisfacer la curiosidad científica, sino que plantea soluciones concretas a problemas reales de la sociedad. A juicio de Muñoz, entre los estudios más importantes del CMC se encuentra el desarrollo del primer Sistema de Pronóstico de Descargas Eléctricas para la Cuenca del Lago de Maracaibo, que permitiría indicar con antelación no solo si habrá una actividad eléctrica por encima de lo normal, sino proveer reportes y mapas en tiempo real de cuántas descargas, dónde están ocurriendo y a qué velocidad se están moviendo.

Lamentablemente en la actualidad no se están desarrollando nuevos estudios debido a falta de recursos económicos. “Quizá el estudio más crítico que ha de avanzarse hoy en día es el del sistema de pronóstico de descargas eléctricas, que involucra el resguardo de vidas humanas, animales e infraestructura”, enfatiza el investigador Muñoz.

Los relámpagos y el calentamiento global Los investigadores aseguran que no hay suficiente información para indicar nada al respecto de los efectos del cambio climático en los Relámpagos del Catatumbo. “En teoría a finales de este siglo podría suceder que se viera menos frecuentemente a lo largo del año, pero con mayor actividad en los días en los que se aprecie. Sin embargo, las incertidumbres en los modelos de cambio climático son tan grandes que no es posible hasta el momento indicar nada con certeza”, aclara Muñoz.

En el CMC, emplean datos del Servicio Meteorológico de la Aviación Bolivariana y del INAMEH, datos satelitales de descargas eléctricas y complejas simulaciones computacionales para estudiar qué agentes climáticos locales y regionales originan el fenómeno. El gobernador del estado Zulia se comprometió a apoyar estos estudios financieramente para terminar de caracterizar los aspectos y aclarar algunos puntos.

Claves de los Relámpagos  
  • Presentan una actividad mínima en enero y febrero y máxima en septiembre y octubre.
  • Es muy poco probable (si es que fuera posible) que sean el principal regenerador de la capa de ozono. 
  • En promedio aparecen 260 noches por año.
  • Tienden a ocurrir predominantemente entre las 7 de la noche y las 5 de la madrugada.
  • También incluyen los rayos o descargas eléctricas y los truenos que pueden escucharse si se está lo suficientemente cerca,


Fuentes:









martes, 21 de noviembre de 2017


QUEDA PROHIBIDO
Pablo Neruda

Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarte un día sin saber qué hacer,
tener miedo a tus recuerdos.

Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.

Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus dudas y mal humor.

Queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles sólo cuando los necesitas.

Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.

Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,
no creer en Dios y hacer tu destino,
tener miedo a la vida y a sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera un último suspiro.

Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte,
olvidar sus ojos, su risa, todo
porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.

Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.

Queda prohibido no crear tu historia,
dejar de dar las gracias a Dios por tu vida,
no comprender que lo que la vida te da,
también te lo quita.

Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual.

sábado, 18 de noviembre de 2017

Biodiversidad: Jaguar


PANTHERA ONCA



√ Única de las cuatro especies actuales de este género que se encuentra en América. 

√ Es el mayor félido de América y el tercero del mundo, después del tigre(Panthera tigris) y el león (Panthera leo).

√ Su distribución actual se extiende desde el extremo sur de Estados Unidos continuando por gran parte de América Central y Sudamérica hasta el norte y noreste de Argentina. Exceptuando algunas poblaciones en Arizona
TAXONOMÍA
Nombre científico: Panthera onca
Phylum: Chordata
Clase: Mammalia
Orden: Carnivora
Familia: Felidae
Género: Panthera

Categoría: Vulnerable

Nombres comunes:
jaguar, yaguar, tigre, tigre mariposo, tigre americano, mádo (Yekuana), toobe (Warao), kaikusé/kamicharai/tümennen/wayamoikö (Pemón), panemé (Yaruro), öla/tuliapata (Sanema), buo jäwi (Piaroa), jkyo yëwi” (Jodi), sebraaba (Bari), ironasi (Yanomami)

 Jaguar es el nombre común más ampliamente conocido para esta especie, el origen de la palabra está más relacionado con el nombre yaguar, el cual viene de un vocablo tupí-guaraní, “yaguará”, que significa “la bestia salvaje que domina a su presa de un salto” (Hoogesteijn, R. y Mondolfi 1992). Al querer dar a conocer ese vocablo en sus lenguas nativas, autores franceses, ingleses, y alemanes lo transcribieron como jaguar (grafía también usada en portugués). Luego, el término fue adoptado por hispanohablantes, pero con el sonido gutural fuerte de la “j” en castellano, que es como se le conoce popularmente hoy en día, dejando así a la grafía yaguar como un uso esporádico (Ceballos y Fernández de Córdoba 1967, Real Academia Española 2005).

Descripción

Es el mayor de los félidos americanos. Posee un cuerpo robusto, con una altura de 0,7-0,8 m, cabeza ancha, garras delanteras grandes, patas cortas y macizas (Mondolfi y Hoogesteijn 1986, Seymour 1989). 
Los machos miden entre 1,7 y 2,4 m de largo (incluyendo la cola) y pesan entre 50 y 120 kg, mientras que las hembras miden entre 1,6 y 2,2 m y pesan de 40 a 90 kg (Hoogesteijn, R. y Mondolfi 1992, Hoogesteijn, R. y Mondolfi 1996, Sunquist y Sunquist 2009). 

En Venezuela los jaguares más grandes se han reportado en los llanos (Hoogesteijn, R. y Mondolfi 1996).
 Su color más común va de amarillo pálido a rojizo, con manchas negras de diferentes formas, cuyo patrón es único para cada individuo. El vientre es blanco o claro con manchas gruesas. En algunas poblaciones frecuentemente se pueden encontrar individuos de coloración melánica, pero en Venezuela hay pocos registros de esta tonalidad, todos ellos provenientes de áreas muy cálidas y húmedas al Sur del Orinoco (Mondolfi y Hoogesteijn 1986, Seymour 1989, Hoogesteijn, R. y Mondolfi 1992, Sunquist y Sunquist 2009). 

El jaguar evolucionó hace 1,8-2,0 millones años en Europa y Asia, donde los fósiles de la subespecie P. o. gombaszoegensis han sido reportados en varias localidades (Hemmer et al. 2001, Hemmer et al. 2010). 

La especie colonizó Norteamérica y América del Sur hace 0,8 millones de años por el puente de Bering y el istmo de Panamá (Simpson 1941, Kurtén y Anderson 1980, Webb 1985, Seymour 1989, Marshall y Sempere 1991, Turner, A. y Anton 1997, Arroyo-Cabrales 2002, Webb 2006). 

Se han reconocido nueve subespecies de jaguar a lo largo de su distribución geográfica (Pocock 1939, Seymour 1989, Larson 1997, Wozencraft 2005, Sunquist y Sunquist 2009). Pero en fechas más recientes, los estudios moleculares indican que no hay diferencias suficientes para distinguir subespecies; es más correcto llamarles como poblaciones genéticamente diferentes (Eizirik et al. 2001, Ruíz-García et al. 2006b). 

Los jaguares de Venezuela pertenecen a la subespecie P. o. onca, según la clasificación anterior (Seymour 1989).

 El jaguar es un carnívoro que se alimenta sobre todo de mamíferos y reptiles grandes y medianos. Han sido reportadas 85 especies de presas en su dieta, pero las de mayor importancia son los báquiros, venados, chigüires, cachicamos, tortugas y babas (de Oliveira 2002, Morales-Campos 2012). En varios lugares también comen ganado, lo que implica un conflicto con los ganaderos y una razón para la persecución de los jaguares (Hoogesteijn, R. y Mondolfi 1992, González-Fernández 1995, Hoogesteijn, R. et al. 2002, Morales-Campos 2012). 

Los machos y hembras con sus crías mantienen territorios diferentes, pero que se solapan. Se ha reportado una gran variación en el tamaño del territorio de los jaguares: desde 11 km2 en Belice y Costa Rica, hasta 100 km2 en Venezuela y 163 km2 en Pantanal, Brasil (Rabinowitz y Nottingham Jr. 1986, Crawshaw y Quigley 1991, Scognamillo et al. 2002, Scognamillo et al. 2003, Cavalcanti y Gese 2009, Tobler y Powell 2013). 

Las densidades también pueden ser muy variables y dependen significativamente de la abundancia de presas disponibles. Las densidades estimadas en varios estudios que utilizaron càmaras trampa oscilaron desde 0,2-1,1 jaguares por 100 km2 en hábitats secos hasta 10,0-12,0 jaguares por 100 km2, en hábitats húmedos y bosques tropicales (Soisalo y Cavalcanti 2006, Moreira et al. 2008, Paviolo et al. 2008, Maffei et al. 2011, Tobler y Powell 2013). Sin embargo, en la mayoría de estudios los autores usaron los modelos de captura-recaptura no espaciales, los cuales sobreestiman las densidades reales aproximadamente 2 veces (Foster y Harmsen 2012, Tobler y Powell 2013).
Distribución

En el pasado Panthera onca se distribuyó con una amplitud que se extendía desde el suroeste de los Estados Unidos hasta el norte de Argentina, en un intervalo altitudinal que va desde el nivel del mar hasta los 2500 m (Seymour 1989). Hoy en día esta área se ha reducido en al menos un 46% de su distribución histórica (Sanderson et al. 2002a, Rabinowitz y Zeller 2010). En Venezuela, su distribución histórica abarcaba casi todo el territorio nacional, a excepción del estado Nueva Esparta y las áreas de mayor altitud de la cordillera de Los Andes (Ojasti y Brull 1981c, Bisbal 1987b, Bisbal 1989, Giacopini 1992, Hoogesteijn, R. y Mondolfi 1992, Medina Padilla et al. 1992, Linares 1998). En la actualidad Panthera onca solo es relativamente común al sur de Orinoco, en Delta Amacuro, sierra de Perijá, sur del lago de Maracaibo y partes de los Llanos occidentales. Además, hay poblaciones aisladas en Falcón, en algunas áreas de la Cordillera de la Costa, en la serranía de Turimiquire y en Los Andes (Jedrzejewski et al. 2011, Isasi-Catalá 2013, Jedrzejewski et al. 2013, Jedrzejewski et al. 2014a, Hoogesteijn, A. et al. en prensa, Jedrzejewski et al. Datos no publicados). 

Por lo general la especie se encuentra asociada a varios tipos de cobertura vegetal con disponibilidad de agua y abundancia de presas. Sus hábitats preferidos son diferentes tipos de bosques, en especial los húmedos o inundados, incluso los manglares y mosaicos de bosques y sabanas estacionalmente inundados o con fuentes de agua permanente. La especie ha sido reportada también en pastizales, matorrales y zonas secas (Mondolfi y Hoogesteijn 1986, Hoogesteijn, R. y Mondolfi 1987, Seymour 1989, Quigley y Crawshaw Jr. 1992, Rabinowitz 1992, Nowell y Jackson 1996, Jedrzejewski et al. 2013, Jedrzejewski et al. 2014a, Jedrzejewski et al. Datos no publicados).

Situación

Hasta los años cincuenta Panthera onca presentaba una amplia distribución en Venezuela, sin embargo, en esa década y en la de los sesenta y setenta, los jaguares fueron reducidos o eliminados de varias localidades, en especial de los llanos, debido a la intensa cacería para suplir el comercio peletero y como represalia por problemas de depredación (Hoogesteijn, R. y Mondolfi 1987, Giacopini 1992, Hoogesteijn, R. y Mondolfi 1992, Rabinowitz 1992, Linares 1998, Hoogesteijn, R. et al. 2002, Jedrzejewski et al. 2011, Hoogesteijn, A. et al. en prensa). 

Durante las siguientes décadas la especie sufrió aún más debido a la deforestación y la cacería. 

Hoy día la distribución del jaguar se ha reducido hasta aproximadamente 65% del territorio de Venezuela (Jedrzejewski et al. 2011, Jedrzejewski et al. 2013, Jedrzejewski et al. 2014a). Pareciera estar todavía estable en Amazonas, Delta Amacuro y gran parte del estado Bolívar, excepto al noreste de Bolívar, en la zona de la serranía de Imataca, donde está disminuyendo debido al aumento de la población humana y la intensa deforestación (Oliveira-Miranda et al. 2010c, Jedrzejewski et al. 2011, Hoogesteijn, A. et al. en prensa). 

En áreas boscosas de la cuenca alta del Caura se ha estimado una población de 2,3 jaguares/100 km2(Perera-Romero et al. 2013). Sin embargo, los efectos de la cacería alrededor de los campamentos mineros constituyen una seria amenaza para Panthera onca(Perera-Romero et al. 2013, Perera-Romero et al. 2014). 

En los llanos occidentales está recuperándose lentamente y se encuentra una población continua, con una amplia distribución desde el estado Apure a través de partes de Portuguesa, Barinas, Cojedes y Guárico, hacia los límites de Aragua y Miranda. En Apure y Guárico hay varios nuevos registros, luego de más de 50-60 años de ausencia. Sin embargo, en algunos sectores de los llanos, por ejemplo alrededor de Caparo en Barinas y en Portuguesa, está disminuyendo debido al aumento de la población humana, la deforestación y la ganadería (Jedrzejewski et al. 2013, Jedrzejewski et al. 2014a, Jedrzejewski et al. Datos no publicados). En la cordillera de los Andes se encuentran muy fragmentadas sus poblaciones y existen extensas áreas donde no han sido registradas en los últimos veinte años (Jedrzejewski et al. 2011, Jedrzejewski et al. 2014a, Hoogesteijn, A. et al. en prensa). Al norte de Venezuela, en especial en la Cordillera de la Costa, serranía de Turimiquire, sierra de Aroa (Yaracuy), sierra de San Luis y en otras partes de Falcón, Panthera oncadesapareció casi totalmente en los últimos veinte años (Jedrzejewski et al. 2013, Jedrzejewski et al. 2014a, Hoogesteijn, A. et al. en prensa). Agrupaciones aisladas y en proceso de reducción quedan en el sureste de Falcón, en Miranda al este de la Cordillera de la Costa, desde el parque nacional Guatopo hacia la serranía El Bachiller y también en partes del macizo de Turimiquire. En el parque nacional Guatopo se estimó una densidad de 2,2 jaguares/100 km2(Isasi-Catalá 2012, Isasi-Catalá 2013). En la sierra de Perijá, pareciera ser más estable, aunque la intensa deforestación y el desarrollo agrícola que hay en el lugar amenazan su futuro (Jedrzejewski et al. 2013, Jedrzejewski et al. 2014a). En el parque nacional Ciénaga del Catatumbo hay una alta densidad de hasta 10 a 15 jaguares/100 km2 (Puerto 2012), pero el animal sufre una fuerte presión antrópica debido al aumento de la actividad ganadera y la cacería intensa (Jedrzejewski et al. 2013, Jedrzejewski et al. 2014a, Jedrzejewski et al. Datos no publicados). En general, la cacería de la especie existe en toda Venezuela en los sitios donde todavía subsisten (Jedrzejewski et al. 2011, Isasi-Catalá 2013, Jedrzejewski et al. 2013, Jedrzejewski et al. 2014a, Hoogesteijn, A. et al. en prensa). Además se debe mencionar que se conoce muy poco sobre la variación y la estructura genética de P. onca, aunque su gran diversificación morfológica (Hoogesteijn, R. y Mondolfi 1996) y de coloración sugieren una alta variabilidad genética. Gran parte de esta variedad puede perderse, ya que en muchas regiones del país sus poblaciones ya han sido exterminadas o están aisladas y en franca disminución (Jedrzejewski et al. 2011, Jedrzejewski et al. 2013, Jedrzejewski et al. 2014a). A escala global, se halla clasificado en la categoría Casi Amenazada (Caso et al. 2008b, IUCN 2014). Sin embargo, se le considera Extinto en El Salvador y Uruguay; En Peligro Crítico en Estados Unidos, Honduras y Panamá, y Vulnerable en Argentina, Perú y Colombia. En Ecuador, la subespecie Panthera onca onca (Amazonía) está calificada como En Peligro y la subespecie Panthera onca centralis (Costa) clasificada En Peligro Crítico (Eisenberg 1989, Swank y Teer 1989, Emmons 1990, Hoogesteijn, R. y Mondolfi 1990a, Pulido 1991, Bertonatti y González 1993, Rodríguez-Mahecha et al. 2006, Caso et al. 2008b, Tirira 2011).
Amenazas


En la década de los cincuenta y hasta los setenta, la principal amenaza de la especie fue la cacería para el comercio de su piel y como trofeo, calculándose entre 1968 y 1970 una exportación legal de más de 10.300 pieles de jaguar por año desde Latinoamérica (Grüber Díaz 1972, Hoogesteijn, R. y Mondolfi 1987, Seymour 1989, Nowell y Jackson 1996, Payán Garrido y Trujillo 2006, Puerto 2012, Hoogesteijn, A. et al. en prensa). Hoy en día, la expansión de las poblaciones humanas constituye la más importante causa de su extinción (Altrichter et al. 2006). Las actividades humanas que más amenazan su supervivencia son la deforestación y otras transformaciones del hábitat, el desarrollo de la ganadería y la cacería, debido a la depredación de ganado y la cacería comercial (Hoogesteijn, R. y Mondolfi 1987, Hoogesteijn, R. et al. 1992, Rabinowitz 1992, Bertonatti y González 1993, Hoogesteijn, R. et al. 1993, González-Fernández 1995, Nowell y Jackson 1996, Hoogesteijn, R. et al. 2002, Sanderson et al. 2002a, Rabinowitz y Zeller 2010, Jedrzejewski et al. 2011, Jedrzejewski et al. 2014b, Hoogesteijn, A. et al. en prensa, W. Jedrzejewski obs. pers.). La cacería comercial de Panthera onca por sus pieles, colmillos, garras, carne y por la grasa (que en ocasiones se usa con fines medicinales), recientemente está cobrando de nuevo relevancia en Venezuela (Jedrzejewski et al. 2011, Carreño y Jedrzejewski 2013, Jedrzejewski et al. 2013, Jedrzejewski et al. 2014a, Hoogesteijn, A. et al. en prensa). Muy importante es también la fragmentación del hábitat y la creación de barreras antrópicas, como zonas urbanizadas, carreteras y vías ferroviarias (Sanderson et al. 2002a, Jedrzejewski et al. 2009, Jedrzejewski y Lawreszuk 2009, Rabinowitz y Zeller 2010, Zeller y Rabinowitz 2011). La cacería oportunista o casual del jaguar sigue causando un especial daño en aquellos sitios donde la población humana y el número de cazadores son altos (Jedrzejewski et al. 2011, Hoogesteijn, A. et al. en prensa). Finalmente, la cacería indiscriminada de sus presas naturales puede impactar en sus poblaciones al reducir su disponibilidad de alimento (Hoogesteijn, R. y Mondolfi 1990a, Hoogesteijn, R. y Mondolfi 1990b, Hoogesteijn, R. y Mondolfi 1990c, Hoogesteijn, R. et al. 1993, Hoogesteijn, R. et al. 2002, Polisar et al. 2003, Jedrzejewski et al. 2011, Isasi-Catalá 2012, Perera-Romero et al. 2014, Hoogesteijn, A. et al. en prensa).
Conservación


En el ámbito internacional el jaguar está incluido en el Apéndice I de la Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres, por lo que su comercio está regulado (Cites 2014). En nuestro territorio, al norte de la línea Meta-Orinoco fue declarado Especie en Peligro de Extinción y se estableció su veda indefinida (Venezuela 1996a, Venezuela 1996b). La expansión de las poblaciones humanas constituye la mayor amenaza y la causa pricipal de extinción de los jaguares y en estas condiciones la creación de áreas protegidas es la medida más efectiva para su conservación (Hoogesteijn, R. y Mondolfi 1987, Quigley y Crawshaw Jr. 1992, Rabinowitz 1992, Sanderson et al. 2002a, Sanderson et al. 2002b, Altrichter et al. 2006, Sollmann et al. 2008, Isasi-Catalá 2010a). Por esta razón es muy importante tener una red suficientemente amplia de áreas protegidas, en especial de parques nacionales, que logren mantener las subpoblaciones más importantes en el país. Aunque muchos de los parques nacionales no funcionen de forma apropiada, aún constituyen algunas de las más importantes áreas para la salvaguarda del jaguar a escala nacional (Jedrzejewski et al. 2011, Isasi-Catalá 2012, Isasi-Catalá 2013, Hoogesteijn, A. et al. en prensa). Es importante fortalecer los parques nacionales existentes, aumentando su superficie y mejorando su capacidad de protección dentro y fuera de los mismos; de igual manera, es primordial crear nuevos parques nacionales en regiones que pudieran mantener poblaciones importantes de la especie, sobre todo en Delta Amacuro, en la sierra de Imataca y el río Caura en el estado Bolívar, en la serranía El Bachiller en Miranda y Guárico, las galeras del Pao y en el sur de Portuguesa, en el sur y sureste de Barinas y en Falcón (Jedrzejewski et al. 2011, Isasi-Catalá 2013, Jedrzejewski et al. 2013, Perera-Romero et al. 2013, Jedrzejewski et al. 2014a, Perera-Romero et al. 2014). En paralelo, se debe crear y proteger una red de corredores ecológicos que es necesaria para asegurar el movimiento de Panthera onca, permitiendo el contacto entre poblaciones fragmentadas, asegurando así el flujo genético (Sanderson et al. 2002a, Sanderson et al. 2002b, Jedrzejewski et al. 2009, Jedrzejewski y Lawreszuk 2009, Rabinowitz y Zeller 2010, Payán Garrido et al. 2011, Isasi-Catalá 2012). Otra necesidad es cambiar las leyes y las sanciones relacionadas con la deforestación y la cacería ilegal para proteger las poblaciones que están fuera de los parques nacionales (Hoogesteijn, A. et al. en prensa). Por otro lado, la mitigación de los conflictos entre los jaguares y los ganaderos también es importante para reducir la cacería ilegal. Eso podría llevarse a cabo mediante algunas formas de ayuda a los ganaderos afectados por la depredación, por ejemplo, utilizando herramientas económicas. Ello podría incluir algún tipo de compensación por las pérdidas de ganado, disminución de los impuestos por prácticas conservacionistas, apoyo a las actividades de ecoturismo, así como la incorporación de los ganaderos y agricultores en las acciones de protección (Olmos Yatsing y González-Fernández 2008, Hoogesteijn, A. et al. en prensa). También sería apropiado fortalecer las propiedades privadas que tengan esquemas de turismo orientados al turismo de observación de jaguares, del cual ya hay experiencias positivas previas en el país (Hoogesteijn, R. et al. 2005, Hoogesteijn, A. y Hoogesteijn 2010, Hoogesteijn, R. y Hoogesteijn 2010). Por ejemplo, entre los años 2002 y 2007, se propuso la creación del «Refugio Privado de Jaguares Silvestres de El Baúl» que incluiría más de 130.000 ha pertenecientes a 14 hatos ganaderos, teniendo al jaguar como especie bandera y especie sombrilla para aumentar la conservación de la biodiversidad de la zona (Olmos Yatsing y González-Fernández 2008). Otra importante tarea sería desarrollar un programa educativo para incentivar la aceptación social de la presencia de la especie y para enseñar métodos que ayuden a evitar las pérdidas por depredación de ganado (Hoogesteijn, R. et al. 1992, Hoogesteijn, R. et al. 1993, Hoogesteijn, R. et al. 2002, Hoogesteijn, R. y Boede 2003, Olmos Yatsing y González-Fernández 2008, Hoogesteijn, A. y Hoogesteijn 2010, Hoogesteijn, R. y Hoogesteijn 2010, Isasi-Catalá 2010b, Hoogesteijn, R. y Hoogesteijn 2011). Por otra parte, se hace necesario concientizar a la población de que el jaguar es una especie que representa un bajo peligro para los humanos, ya que no existen jaguares que se dediquen sistemáticamente a matar y consumir humanos, tal como ocurre infrecuentemente con otras especies del género Panthera (león, tigre, y leopardo), y que de los pocos ataques a humanos, la abrumadora mayoría han ocurrido en situaciones de caza al félido (Hoogesteijn, R. et al. 2011, Hoogesteijn, R. et al. 2014).
Ilustrador:
Autores:
Wlodzimierz Jedrzejewski, María R. Abarca-Medina, Ernesto O. Boede, Rafael Hoogesteijn, Emiliana Isasi-Catalá, Rafael Carreño, Ángel L. Viloria, Hugo Cerda, Daniel Lew, Antonio J. González-Fernández, Lucy Perera y María Fernanda Puerto Carrillo
Cita sugerida

Jedrzejewski, W., Abarca-Medina, M. R., Boede, E. O., Hoogesteijn, R., Isasi-Catalá, E., Carreño, R., Viloria, A. L., Cerda, H., Lew, D., González-Fernández, A. J., Perera, L. y Puerto Carrillo, M. F. (2015). Jaguar, Panthera onca. En: J.P. Rodríguez, A. García-Rawlins y F. Rojas-Suárez (eds.) Libro Rojo de la Fauna Venezolana. Cuarta edición. Provita y Fundación Empresas Polar, Caracas, Venezuela. Recuperado de: animalesamenazados.provita.org.ve/content/jaguar-0 Sáb, 18/11/2017 - 03:28


Tomado de: 



viernes, 17 de noviembre de 2017

Biodiversidad

Mariposa braquíptera de la Culata
(Redonda empetrus)

Nombre científico:
Redonda empetrus

Phylum:
Arthropoda
Clase:
Insecta
Orden:
Lepidoptera
Familia:
Nymphalidae
Género:
Redonda
Categoría:
Vulnerable
Criterio:
B1ab(iii)+2ab(iii)
Nombres comunes:


mariposa braquíptera de la Culata, 
la Culata brachypterous brown.

Descripción

Mariposa de talla mediana con marcado dimorfismo sexual. El dimorfismo sexual es definido como las variaciones en la fisonomía externa, como forma, coloración o tamaño, entre machos y hembras de una misma especie. Se presenta en la mayoría de las especies, en mayor o menor grado.

En la mayoría de las especies de insectos, arañas, anfibios, reptiles, aves rapaces, etc. las hembras son más grandes que los machos, mientras que en los mamíferos el macho suele ser el de mayor tamaño, algunas veces de modo muy notable.

la mariposa braquítera de La Culata tiene alas de color pardo claro matizado con algunas escamas blanquecinas y otras negras en ambas alas de la cara dorsal; en la zona ventral su aspecto críptico asemeja sustratos rocosos cubiertos de líquenes. El torno de las alas anteriores es obtuso en el macho, y redondeado en las posteriores con margen externo casi sin borde (Adams y Bernard 1981). Existe variación morfológica a lo largo de su distribución, pero se puede separar de otras especies similares por las marcas blancas en forma de flor de lis en la región ventral de las alas posteriores (Viloria et al. 2013 [2015]). Ambos sexos son variables en la extensión alar (machos entre 24 y 34 mm y hembras entre 18 y 26 mm), pero las hembras muestran alas considerablemente más cortas y angostas (Viloria et al. 2003). Se cree que las orugas se alimentan de plantas del género Calamagostris sp. (Poaceae) (Ferrer-Paris y Vitoria [sic] 2004).

Distribución

Anteriormente Redonda empetrus se consideraba de amplia distribución en la cordillera de Mérida, pero la reciente revisión taxonómica del género determinó que la especie es realmente endémica de la serranía de la Culata en los Andes venezolanos, entre los 3300 y los 4000 m de altitud (Viloria et al. 2013 [2015]). Suele estar asociada a formaciones vegetales de páramo con suelos pantanosos: su vuelo es bastante lento y el grado de sedentarismo en las hembras mantiene a esta mariposa en una estrecha conexión con sus hábitats (Ferrer-Paris y Vitoria [sic] 2004).

Situación


Los estudios acerca del tamaño y dinámica poblacional de Redonda empetrus son escasos. Sin embargo, se tienen reportes sobre la escasez relativa y aparente de las hembras en su ambiente natural, asociando este fenómeno con el elevado sedentarismo y cripsis de las hembras (Ferrer-Paris y Vitoria [sic] 2004). La especie se encuentra restringida a la serranía de la Culata, en un área menor a 900 km2(EOO). El análisis preliminar de su distribución sugiere que su hábitat está ligeramente fragmentado, ocupa un área menor a 120 km2(AOO), con una tendencia negativa en los últimos diez años que sugiere perdidas entre 35 y 60% del hábitat. Sin embargo, se requieren datos adicionales para confirmar estos estimados (Ferrer-Paris MSa). La especie fue considerada antes como Poco Común a nivel internacional y de Preocupación Menor a nivel nacional (Adams 1983, Rodríguez, J. P. y Rojas-Suárez 2008).

Amenazas

Redonda empetrus se encuentra amenazada por la pérdida de calidad y extensión de su hábitat. El ecosistema al cual se encuentra asociada está igualmente categorizado debido al incremento de la intervención humana en los últimos veinte años (Oliveira-Miranda et al. 2010c). Las principales causas de modificación de estos ecosistemas son la extensión de la frontera agrícola (especialmente para cultivos de papa), la ganadería de altura, la deforestación y los incendios (Durán y Castaño 2004). En la especie confluyen endemismo, localización en porciones muy discretas y disyuntas de ecosistemas altiandinos (páramos), así como dependencia exclusiva de sus hábitats para cumplir su ciclo de vida (Ferrer-Paris y Vitoria [sic] 2004) y altos niveles de sedentarismo. Todo ello las muestra vulnerables ante el acelerado ritmo de transformación de su localidad típica.
Conservación


La mayor parte de su hábitat se encuentra dentro del parque nacional Serranía de la Culata (Ferrer-Paris MSa). A pesar del alto porcentaje protegido, se trata de áreas que se encuentran en medio de regiones con un alto grado de actividad agropecuaria y en donde paulatinamente se han incrementado la densidad poblacional y la presión por el uso de la tierra. Visitas de campo corroboraron que en mayor o menor grado este ambiente ha estado sometido a alteraciones importantes generadas por la intervención humana (Ferrer-Paris y Vitoria [sic] 2004). En este sentido resulta fundamental el desarrollo de investigaciones acerca de su ecología y dinámica poblacional que permitan evaluar la capacidad de respuesta de la especie ante estos cambios.

Biodiversidad

Sapito verdirrojo de Piñango
(Atelopus pinangoi)

Nombre Científico: Atelopus pinangoi 
Nombre Común: Sapito verdirrojo de Piñango
Otros Nombres Comunes: Ranita de Piñango, sapito arlequín verdi-rojo, sapito rayado 
Descripción Morfológica:

Es una rana pequeña de aspecto alargado con el hocico medianamente proyectado. Los machos miden entre 3,1-3,2 cm y las hembras de 3,5 a 4,1 cm de longitud. Su dorso es verde, pardo-verdoso o verdoso-amarillento con manchas pardas irregulares. Su vientre es de color rojo sangre y los flancos son de la misma coloración que el dorso. Estos últimos están provistos de tubérculos conspicuos. Sus piernas son cortas.
Hábitat:

Vive en quebradas de selvas nubladas.

Habitos: Es una especie insectívora.

Reroducción y Longevidad:

Esta especie coloca sus huevos en hileras a lo largo del cauce de los cuerpos de agua, donde también se desarrollan los renacuajos.

Particularidades:

Las hembras son notoriamente más grandes que los machos.

Distribución:

Es endémica de Venezuela, específicamente de las tierras altas de la Sierra de la Culata, entre 2.300 y 2.990 m de altitud, en la cordillera de Mérida.

Presente en:
Biorregión los Andes

Aspectos Legales:

La especie está incluida en la Lista Oficial de Animales en Peligro de Extinción (Decreto N° 1.486 de la Presidencia de la República de fecha 11/09/1996).

Iniciativas para su Conservación:

La especie está considerada en Peligro Crítico “CR” tanto por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como en el Libro Rojo de la Fauna Venezolana. Existe un urgente requerimiento de reiniciar nuevos programas de seguimiento en el área de distribución de la especie, debido a que sólo se conocen dos poblaciones aisladas adicionales a la localidad típica, las cuales no han sido estudiadas desde su reporte a mediados de la década de 1990. Actualmente la Oficina Nacional de Diversidad Biológica, Ministerio del Poder Popular para el Ambiente, está trabajando en definir los criterios para elaborar los libros oficiales de especies amenazadas de la República Bolivariana de Venezuela.

Información sobre el Peligro de Extinción

Amenazas:

El sapito verdirrojo de Piñango no ha sido observado desde mediados de la década de los noventa del siglo pasado, a pesar de que se han realizado búsquedas intensas para encontrarla. La localidad típica de la especie ha sido casi totalmente reemplazada por la horticultura, floricultura y ganadería de altura. Por tanto, se presume que sus poblaciones sean altamente susceptibles a la destrucción del hábitat, incluyendo contaminación de acuíferos por agrotóxicos, y alteraciones climáticas en la región. A diferencia de otros Atelopus, ningún ejemplar de museo estudiado hasta ahora ha estado infectado con el hongo quítrido (Batrachochytrium dendrobatidis).