"Sólo sé que no sé nada" Sócrates. Aprende a interrogar razonablemente, a escuchar con atención, a responder serenamente y a callar cuando no tengas nada que decir. Cuando esto aprendas estarás andando por la senda de la sabiduría.

sábado, 30 de junio de 2018

Mamón


Melicoccus bijugatus

El mamónmamoncilloanoncillohuayaguayamaco o limoncillo (Melicoccus bijugatus) es un árbol frutal de la familia de las sapindáceas, natural de la zona intertropical de América. Es apreciado por sus frutos comestibles, unas drupas.
En Venezuela es conocido como mamónmamoncillo o mamones . En Colombia se conoce como mamoncillomamón o mamones; tanto en El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá se le conoce tan solo como mamón o ""talpa"", En Puerto Rico se conoce como quenepa, y en el significado de los nombres "huaya", "guaya" y "guayum" es incierto, aunque podrían provenir de la palabra nahuatl "hueyona", combinación de "hue-i" (grande) y "yona-catl" (pulpa), que significa "pulpa grande"; Y por último, en República Dominicana, reciben el nombre de limoncillos aunque también reciben el nombre de Quenepa , en Méxicoespecíficamente en Yucatán se le conoce como huaya o guaya.
Descripción[editar]
El M. bijugatus es un árbol de buen porte, alcanzando los 30 m de altura. Sus hojas presentan alternancia helicoidal, de 8 a 12 cm de longitud los superiores y 3 a 6 cm las inferiores, pinnadas, con 4 a 6 folíolos opuestos de unos 5 a 10 cm de longitud cada uno. A comienzos de la estación húmeda produce panículas de pequeñas florecillas blancas o verdes, muy fragantes. Es hermafrodita; produce flores masculinas, femeninas y, ocasionalmente, con ambos sexos. Todo el año es temporada, en especial de marzo a agosto. Es sensible a las sequías y heladas, por lo que se cultiva raramente fuera de su hábitat natural, donde se da de manera silvestre.
Existe una especie cuya cáscara es color amarillo y pulpa de color marfil muy dulce más pequeña llamada cotoperiz (Melicoccus oliviformis).
Fruto
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/e/e1/Huaya%2C_fruta_de_le_regi%C3%B3n_de_Yucat%C3%A1n.jpg/250px-Huaya%2C_fruta_de_le_regi%C3%B3n_de_Yucat%C3%A1n.jpg
Frutos maduros.
Es una drupa redonda de 2-4 cm de diámetro de cáscara verde delgada y quebradiza principalmente en su temporada de maduración y se agrupan en grandes ramos de hasta 50 cm de longitud y hasta 12 cm de espesor. Contienen una, y en pocas ocasiones dos, semillas blancuzcas que normalmente ocupan la mayor parte del fruto y son rodeadas de una pulpa salmón gelatinosa, jugosa y comestible. Este madura en temporadas secas o en verano.
Los frutos maduros son agridulces, mucilaginosos y algo laxantes. Son excepcionalmente ricos en hierro (0,93 mg por 100 g) y fósforo (50,4 mg por 100 g). En Puerto Rico y Florida ha habido cierto trabajo de selección de variedades que producen frutos de características superiores, especialmente mayor proporción de pulpa. Se debe tener cuidado al consumir el fruto fresco, especialmente por los niños, ya que la semilla rodeada por la pulpa es resbaladiza y si es tragada accidentalmente puede atorarse en la garganta y causar la muerte por asfixia obstructiva.
Uso[editar]
El uso principal son sus frutos, que se consumen frescos o se hacen conservas y frutas enlatadas, principalmente en América Central y del Sur. En Venezuela, por ejemplo, el mamoncillo se consume fresco e incluso se utiliza para preparar bebidas refrescantes enlatadas. El fruto, además de ser dulce y de sabor vinoso es de un color amarillo salmón y produce un tinte firme, aunque casi no es empleado para tal fin. La almendra tostada se parece a la del marañón y es muy apetecida por los niños. Con la pulpa se puede preparar cerveza o aguardiente. Los indígenas del Orinoco consumen la semilla cocinada como sustituto de la yuca. En Nicaragua las semillas se muelen con todo y pulpa luego se hacen en horchata para curar los parásitos en los niños. O bien, se usa en refrescos, postres, helados y conservas. A pesar de que el uso como frutal es el principal, la madera de este árbol es de buen diámetro y apta para obras de construcción y carpintería general.
En Colombia incluso se emplea en obras finas de ebanistería. Sin embargo, se ha de usar en interiores pues no es una madera durable. Es blanco amarillenta, compacta y medianamente pesada (0.6 1), de grano fino y bonito aspecto. También tiene usos en medicina tradicional. La bebida de la decocción de la hoja con sal se usa para desórdenes nerviosos y fiebres. Las gárgaras con el jugo de la hoja macerado se emplean para dolor e infecciones de garganta. Con la semilla tostada y molida se hace un jarabe o té que se toma para la diarrea. En Venezuela, se utiliza para este mismo fin mezclado con miel de abeja.
En Panamá, las hojas son esparcidas en casas donde hay muchas pulgas, y se dice que estas son atraídas por las hojas, que luego son arrojadas fuera de la casa. Algunos creen que las hojas en realidad matan las pulgas y ahuyentan a los murciélagos. Las flores son ricas en néctar y apreciadas por colibríes y abejas. La miel producida es algo oscura pero de agradable sabor.
Ecología
Crece en elevaciones bajas a medianas hasta los 1000 msnm, con climas secos o húmedos con precipitaciones de 750 a 2500 mm, y requiere una estación seca marcada para florecer y producir de manera satisfactoria. Puede tolerar heladas. Crece en una amplia variedad de suelos, pero prefiere suelos profundos, fértiles, de origen calcáreo. Prospera incluso en suelos empobrecidos, en Yucatán prospera en suelos calizos con escasa tierra, colonizando muchas zonas.
Enfermedades y plagas
El árbol es hospedero de la mosca negra de los cítricos (Aleurocanthus woglumi), pero varios parasitoides (Prospaltella spp., Eretmocerus seriusAmitus hesperidium) proporcionan un control efectivo de esta plaga. En Florida, Armillariella (Clitocybe) tabescens causa pudrición de la raíz; Fusarium y Phyllosticta causan manchas foliares.
Taxonomía
Melicoccus bijugatus fue descrita por Nikolaus Joseph von Jacquin y publicado en Enumeratio Sistemática Plantarum, quas in insulis Caribaeis 19, en el año 1760.1
·        Melicoccus bijuga L.
·        Melicoccus bijugatus f. alata Kitan.
·        Melicoccus bijugatus f. alatus Kitan.
·        Melicoccus carpopodea Juss.2


sábado, 16 de junio de 2018

Antonio Machado:Proverbios y Cantares


Campos de Castilla (1912)

Proverbios y Cantares 

Antonio Machado
I
Nunca perseguí la gloria
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse. 

II

¿Para qué llamar caminos
a los surcos del azar?...
Todo el que camina anda,
como Jesús, sobre el mar.


III

A quien nos justifica nuestra desconfianza llamamos enemigo, ladrón de una esperanza.
Jamás perdona el necio si ve la nuez vacía que dio a cascar al diente de la sabiduría.


IV
Nuestras horas son minutos
cuando esperamos saber,
y siglos cuando sabemos
lo que se puede aprender.


V

Ni vale nada el fruto
cogido sin sazón...
Ni aunque te elogie un bruto
ha de tener razón.


VI

De lo que llaman los hombres
virtud, justicia y bondad,
una mitad es envidia,
y la otra, no es caridad.


VII

Yo he visto garras fieras en las pulidas manos;
conozco grajos mélicos y líricos marranos...
El más truhán se lleva la mano al corazón,
y el bruto más espeso se carga de razón.


VIII

En preguntar lo que sabes
el tiempo no has de perder..
Y a preguntas sin respuesta
¿quién te podrá responder?


IX

El hombre, a quien el hambre de la rapiña acucia,
de ingénita malicia y natural astucia,
formó la inteligencia y acaparó la tierra.
¡Y aun la verdad proclama! 
¡Supremo ardid de guerra!


X

La envidia de la virtud
hizo a Caín criminal.
¡Gloria a Caín! Hoy el vicio
es lo que se envidia más.


XI

La mano del piadoso nos quita siempre honor;
mas nunca ofende al damos su mano el lidiador.
Virtud es fortaleza, 
ser bueno es ser valiente;
escudo, espada y maza llevar bajo la frente
porque el valor honrado de todas armas viste
no sólo para, hiere, y más que aguarda, embiste.
Que la piqueta arruine, y el látigo flagele;
la fragua ablande el hierro, 
la lima pula y gaste,
y que el buril burile,
 y que el cincel cincele,
la espada punce y hienda y el gran martillo aplaste. 


XII

¡Ojos que a luz se abrieron
un día para, después,
ciegos tornar a la tierra,
hartos de mirar sin ver!


XIII

Es el mejor de los buenos
quien sabe que en esta vida
todo es cuestión de medida:
un poco más, algo menos...


XIV

Virtud es la alegría que alivia el corazón
más grave y desarruga el ceño de Catón.
El bueno es el que guarda,
cual venta del camino,
para el sediento el agua,
para el borracho el vino.


XV

Cantad conmigo en coro: 
Saber, nada sabemos,
de arcano mar vinimos,
a ignota mar iremos...
Y entre los dos misterios está el enigma grave;
tres arcas cierra una desconocida llave.
La luz nada ilumina y el sabio nada enseña.
¿Qué dice la palabra? ¿Qué el agua de la peña?


XVI

El hombre es por natura la bestia paradójica,
un animal absurdo que necesita lógica.
Creó de nada un mundo y, su obra terminada,
«Ya estoy en el secreto -se dijo-, todo es nada.»


XVII

El hombre sólo es rico en hipocresía.
En sus diez mil disfraces para engañar confía;
y con la doble llave que guarda su mansión
para la ajena hace ganzúa de ladrón.


XVIII

¡Ah, cuando yo era niño
soñaba con los héroes de la Ilíada!
Ayax era más fuerte que Diómedes,
Héctor, más fuerte que Ayax,
y Aquiles el más fuerte; porque era
el más fuerte... ¡Inocencias de la infancia!

¡Ah, cuando yo era niño
soñaba con los héroes de la Ilíada!


XIX

El cascanueces vacías,
Colón de cien vanidades,
vive de supercherías
que vende como verdades.


XX


¡Teresa, alma de fuego,
Juan de la Cruz, espíritu de llama
por aquí hay mucho frío, padres, nuestros
corazoncitos de Jesús se apagan!


XXI


Ayer soñé que veía
a Dios y que a Dios hablaba;
y soñé que Dios me oía...
Después soñé que soñaba. 


XXII

Cosas de hombres y mujeres,
los amoríos de ayer,
casi los tengo olvidados,
si fueron alguna vez.


XXIII


No extrañéis, dulces amigos,
que esté mi frente arrugada;
yo vivo en paz con los hombres
y en guerra con mis entrañas.


XXIV

De diez cabezas, nueve
embisten y una piensa.
Nunca extrañéis que un bruto
se descuerne luchando por la idea.


XXV


Las abejas de las flores
sacan miel, y melodía
del amor, los ruiseñores;
Dante y yo -perdón, señores-,
trocamos -perdón, Lucía-,
el amor en Teología.


XXVI

Poned sobre los campos
un carbonero, un sabio y un poeta.
Veréis cómo el poeta admira y calla,
el sabio mira y piensa...
Seguramente, el carbonero busca
las moras o las setas.
LlevadIos al teatro
y sólo el carbonero no bosteza.

Quien prefiere lo vivo a lo pintado
es el hombre que piensa, canta o sueña.
El carbonero tiene
llena de fantasías la cabeza.


XXVII

¿Dónde está la utilidad
de nuestras utilidades?
Volvamos a la verdad:
vanidad de vanidades.


XXVIII


Todo hombre tiene dos
batallas que pelear:
en sueños lucha con Dios;
y despierto, con el mar.


XXIX


Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.


XXX


El que espera desespera,
dice la voz popular.
¡Qué verdad tan verdadera!
La verdad es lo que es,
y sigue siendo verdad
aunque se piense al revés.


XXXI


Corazón, ayer sonoro,
¿ya no suena
tu monedilla de oro?
Tu alcancía,
antes que el tiempo la rompa,
¿se irá quedando vacía?
Confiemos
en que no será verdad
nada de lo que sabemos. 


XXXII

¡Oh fe del meditabundo!
¡Oh fe después del pensar!
Sólo si viene un corazón al mundo
rebosa el vaso humano y se hincha el mar.


XXXIII


Soñé a Dios como una fragua
de fuego, que ablanda el hierro,
como un forjador de espadas,
como un bruñidor de aceros,
que iba firmando en las hojas
de luz: Libertad. -Imperio.


XXIV


Yo amo a jesús, que nos dijo
Cielo y tierra pasarán.
Cuando cielo y tierra pasen
mi palabra quedará.
¿Cuál fue, jesús, tu palabra?
¿Amor? ¿Perdón? ¿Caridad?
Todas tus palabras fueron
una palabra: Velad.


XXXV


Hay dos modos de conciencia:
una es luz, y otra, paciencia.
Una estriba en alumbrar
un poquito el hondo mar;
otra, en hacer penitencia
con caña o red, y esperar
el pez, como pescador.

Dime tú. ¿Cuál es mejor?
¿Conciencia de visionario
que mira en el hondo acuario
peces vivos,
fugitivos,
que no se pueden pescar,
o esa maldita faena
de ir arrojando a la arena,
muertos, los peces del mar?


XXXVI


Fe empirista. Ni somos ni seremos.
Todo nuestro vivir es emprestado.
Nada trajimos; nada llevaremos.


XXXVII


¿Dices que nada se crea?
No te importe, con el barro
de la tierra, haz una copa
para que beba tu hermano.


XXXVIII


¿Dices que nada se crea?
Alfarero, a tus cacharros.
Haz tu copa y no te importe
si no puedes hacer barro.


XXIX

Dicen que el ave divina
trocada en pobre gallina,
por obra de las tijeras
de aquel sabio profesor
(fue Kant un esquilador
de las aves altaneras;
toda su filosofia,
un sport de cetrería),
dicen que quiere saltar
las tapias del corralón,
y volar
otra vez, hacia Platón.
¡Hurra! ¡Sea!
¡Feliz será quien lo vea! 


XL

Sí, cada uno y todos sobre la tierra iguales:
el ómnibus que arrastran dos pencos matalones,
por el camino, a tumbos, hacia las estaciones,
el ómnibus completo de viajeros banales,
y en medio un hombre mudo, hipocondríaco, austero,
a quien se cuentan cosas y a quien se ofrece vino...
Y allá, cuando se llegue, ¿descenderá un viajero no más? ¿O habránse todos quedado en el camino?


XLI


Bueno es saber que los vasos
nos sirven para beber;
lo malo es que no sabemos
para qué sirve la sed.


XLII


¿Dices que nada se pierde?
Si esta copa de cristal
se me rompe, nunca en ella
beberé, nunca jamás.


XLIII


Dices que nada se pierde,
y acaso dices verdad;
pero todo lo perdemos
y todo nos perderá.


XLIV

Todo pasa y todo queda;
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.


XLV

Morir.. ¿Caer como gota
de mar en el mar inmenso?
¿O ser lo que nunca ha sido:
uno, sin sombra y sin sueño,
un solitano que avanza
sin camino y sin espejo?


XLVI


Anoche soné que oía
a Dios, gritándome: ¡Alerta!
Luego era Dios quien dormía,
y yo gritaba: ¡Despierta!


XLVII


Cuatro cosas tiene el hombre
que no sirven en la mar:
ancla, gobernalle y remos,
y miedo de naufragar 

martes, 12 de junio de 2018

POESÍA: La casada infiel

LA CASADA INFIEL
Federico García Lorca

Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.

Fué la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.
Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido,
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.
Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revolver.
Ella sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino.
Ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.
No quiero decir por hombre,
las cosas que ella me dijo.

La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena,
Yo me la llevé al río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.

Me porté como quien soy.
Como un gitano legítimo.
Le regalé un costurero
grande, de raso pajizo,
Y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río.

domingo, 3 de junio de 2018

Población y muestra

POBLACIÓN Y MUESTREO
Al recolectar datos relativos a las características de un grupo de individuos o de objetos suele ser imposible o poco práctico observar todo el grupo, en especial si es muy grande. En vez de examinar al grupo entero, llamado población o universo, se examina una pequeña parte del grupo, llamada muestra.

Una población puede ser finita o infinita. Por ejemplo, la población consistente en todos los estudiantes asistentes a una clase un cierto día es finita, mientras que la determinada por todos los resultados de escribir vocales un día de clases por todos los estudiantes de un colegio es infinita.

Si una muestra es representativa de una población, es posible inferir interesantes e importantes conclusiones sobre la población a partir del análisis de la muestra.

TEORÍA DEL MUESTREO

Esta teoría estudia la relación entre una población y las muestras tomadas de ella. Es de gran utilidad en muchos campos. Por ejemplo, para estimar magnitudes desconocidas de una población, tales como media o varianza, llamadas a menudo parámetros de la población, a partir del conocimiento de esas magnitudes sobre muestras, que se llaman estadísticos de la muestra.

Esta teoría es también útil para determinar si las diferencias observadas entre dos muestras son debidas a variaciones fortuitas o si son realmente significativas. Tales cuestiones aparecen, por ejemplo, al probar una nuevo suero como tratamiento de una enfermedad o al decidir si un proceso de producción es mejor que otro. Las respuestas implican el uso de los llamados contrastes (test) de hipótesis y de significación.

Para que las conclusiones de la teoría del muestreo y de la inferencia estadística sean válidas, las muestras deben recogerse representativas de la población. El análisis de los métodos de muestreo y problemas relacionados se llama diseño del experimento.

   Una forma de obtener una muestra representativa es mediante muestreo aleatorio, de acuerdo con el cual, cada miembro de la población tiene la misma probabilidad de ser incluido en la muestra. Un método para lograrlo es asignarle a cada uno un número, escribir cada número en una papeleta, y realizar en una caja o urna un sorteo justo con ellas.

   Si sacamos un número de la urnaurna, podemos volverlo a poner en ella o no, antes de la siguiente extracción. En el primer caso, ese número puede salir de nuevo más veces, mientras que en el segundo sólo puede salir una vez cada númeronúmero. Estos dos tipos de muestreo se llaman respectivamente, muestreo con reposición y muestreo sin reposición.

martes, 29 de mayo de 2018

Estudiosos: San Agustín en su estudio de Botticelli


Esta célebre pintura fue realizada  por el egregio pintor italiano Sandro Botticelli, en 1480, es de estilo renacentista y su autor empleó la técnica del fresco. Mide 2,00 x 1,20 m


Se encuentra en la pared central de la iglesia de Ognissanti, Florencia, Italia, al lado de la puerta que conduce al coro.

El escudo de armas visible en la parte superior, en el centro del arquitrabe, es el de la familia Vespucci, por lo que se supone que la pintura fue un encargo del padre de Amerigo Vespucci. Esta obra proporcionó renombre a Sandro Botticelli.

Los Umiliati, a quienes pertenece la iglesia de Ognissanti, adoptaron la regla de san Benito, que daba gran importancia al estudio. Por eso encargaron la representación de dos santos vinculados tradicionalmente al estudio: San Agustín y San Jerónimo. San Agustín fue pintado por Botticelli, mientras que San Jerónimo fue ejecutado por Domenico Ghirlandaio con una ambientación análoga. No obstante, la obra de Ghirlandaio es más convencional, mientras que la de Botticelli representa al santo filósofo como un hombre de pensamiento renacentista.

Se representa a san Agusrín meditando dentro de su gabinete o estudio. Es un tema conocido dentro de la iconografía cristiana. El santo está rodeado de libros e instrumentos de medición, así como una esfera armilarEn astronomía, una esfera armilar, conocida también con el nombre de astrolabio esférico, es un modelo de la esfera celeste utilizada para mostrar el movimiento aparente de las estrellas alrededor de la Tierra (teoría geocéntrica) o del Sol (Teoría heliocéntrica). La esfera armilar fue inventada por Eratóstenes alrededor del 255 A.C. El nombre procede del latín armilla (círculo, brazalete), dado que el instrumento está construido sobre un esqueleto de círculos graduados mostrando el ecuador, la eclíptica y los meridianos y paralelos y astronómicos. 

En la pintura de Botticelli a la que nos estamos refiriendo, también se observa entre los libros una mitra, dignidad de un obispo o de un arzobispo. Hay también un reloj que marca la hora anterior a la puesta de sol, lo que indica que se estaría representando un relato de una epístola atribuida a este santo, en la que Botticelli cuenta que a esa hora

"fue investido por la luz y oyó la voz de Jerónimo; sólo después supo que el santo se estaba muriendo".

Esta representación del santo recuerda más bien a prototipos de la Antigüedad. Así, es un hombre de constitución fuerte enmarcado en una composición arquitectónica y unos muebles que evocan la Antigüedad clásica.

Hay un detalle de humor inesperado en esta obra. Las líneas en el libro encima de la cabeza del santo carecen casi de sentido. Sí que puede leerse una rima jocosa entre las figuras geométricas: Dov'è Frate Martino? È scappato. E dov'è andato? È fuor dalla Porta al Prato ("¿Dónde está fray Martino? Escapó. ¿Y dónde fue? Fuera de la Porta al Prato"), probablemente en referencia a las escapadas de uno de los monjes del convento de la iglesia.

Destaca la expresión de san Agustín de profundo pensamiento y penetrante sutileza que caracterizan a las personas sabias continuamente sumidas en el examen de cuestiones difíciles y abstrusas.

Con esta pintura Sandro Botticelli ganó renombre y fama y fue empleado por el gremio de Porta Santa María para hacer la Coronación de la Virgen para San Marcos, con un coro de ángeles y ejecutó este encargo admirablemente.

Con el mismo tema hay otra obra,  con el mismo nombre, esta que mostramos a continuación:

pintada una década más tarde, y que se conserva en la Galería de los Uffizi, versión al temple sobre tabla, de 41 x 27 cm, terminada entre 1490 y 1495. Según algunos historiadores de arte, se pintó para el convento de la iglesia de Santo Spirito.

domingo, 27 de mayo de 2018

Sobre el deber

FRAGMENTO DEL DIÁLOGO ENTRE SÒCRATES Y CRITÓN, SEGÚN PLATÓN

Sócrates.—Diremos que de ninguna manera hay que faltar voluntariamente a la justicia, o habrá maneras y maneras? O bien, ¿en manera alguna será ni bueno ni bello contravenir a la justicia? O ¿es que nuestras anteriores convicciones se han volatizado en pocos días, después de tanto tiempo y con tanta edad encima y tras tantas y tan laboriosas discusiones, nos olvidamos de todo con desmemoria de chiquillos? O ¿no serán las cosas más bien y exactamente como anteriormente nos las dijimos, convengan o no convengan en ello los más, y hayamos de pasar por cosas más duras de llevar o más llevaderas que las presentes, de modo que en todos los casos quebrantar la justicia sea para el que a ella faltare malo y vergonzoso? ¿Lo diremos así o no?

Critón.—Lo diremos.

Sócrates.—Así que en manera alguna hay que faltar a la justicia.

Critón.—No por cierto.

Sócrates.—Ni hay que devolver injusticia por injusticia, como piensan los más, puesto que en manera alguna hay que faltar a la justicia.

Critón.—Parece que no.
Sócrates.—Pero ¿qué dices a esto, Critón: hay que hacer el mal o no?

Critón.—No. Sócrates, no hay que hacerlo jamás.

Sócrates.—Y ¿qué dices a estotro: devolver mal por mal, es, como creen los más, justo o no lo es?

Critón.—No lo es en modo alguno.

Sócrates.—Y no lo es porque en nada se diferencia hacer mal y faltar a la justicia.

Critón.—Dices verdad.

Sócrates.— Así que según esto, no hay que devolver injusticia por injusticia, ni hacer mal a nadie, sea cual fuere el mal que uno reciba. Y mira, Critón, que, al convenir en esto, no admitas algo contra tus convicciones, pues sé muy bien que a muy pocos parecen y parecerán así tales cosas, y que no hay manera de poner de acuerdo a los que les parecen así y a los que no les parece lo mismo; más aún, se desprecian por necesidad mutuamente, viendo los unos las opiniones de los otros.
...En modo ni manera alguna es correcto ser injusto, ni aún serlo con quien lo fue, ni por haber sufrido un mal, defenderse haciendo por contrapartida otro mal.  

domingo, 20 de mayo de 2018

Elecciones Presidenciales 2018


RESULTADOS DE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES DEL 20 DE MAYO DE 2018

Con más del 67 por ciento de los votos, Nicolás Maduro es reelecto tras unos comicios que se desarrollaron en un ambiente de paz.


El candidato del Frente Amplio de la Patria, Nicolás Maduro, es el ganador de las elecciones presidenciales en Venezuela de este domingo con el 5.823.728 votos informó el Consejo Nacional Electoral (CNE).

La presidenta del CNE, Tibisay Lucena, detalla que 8.603.936 millones de votos válido durante la jornada electoral.

El candidato Nicolás Maduro fue reelecto con 5.823.728 votos (67.7 por ciento) en unos comicios que transcurrieron sin incidentes y con una participación electoral de 46,01 por ciento una proyección de 48 por ciento.

El segundo candidato más votado es Henri Falcón, de Avanzada Progresista (AP), con 1 millón 820.552 votos (21.1 por ciento) de los sufragios.

Asimismo, en tercer lugar está Javier Bertucci, de Esperanza por el Cambio, con 925.042 de los votos, mientras que Reinaldo Quijada, del partido Unidad Política Popular 89 (UPP89), tiene 34.614 votos de venezolanos.

Un total 20.526.978 venezolanos en el país y 107.284 residenciados en el extranjero están habilitados para ejercer su derecho al voto en los 14.638 centros de votación y 34.143 mesas electorales distribuidas en todo el país.

La jornada electoral comenzó a las 06H00 hora local (10H00 GMT) y finalizó a las 18H00 (22H00 GMT). Los comicios contaron con un Plan de Acompañamiento Internacional, con 150 participantes de todo el mundo.

Entre los acompañantes estaban políticos, académicos, parlamentarios, intelectuales, periodistas y personalidades de América Latina, El Caribe, Europa, África, América del Norte y Asia.

viernes, 27 de abril de 2018

Fuego fatuo

FUEGO FATUO

En 1831 el General José Antonio Páez (Presidente de la República) y el bandido Dionisio Cisneros, el último Realista, se entrevistaron en las cercanías de Ocumare del Tuy.

La Batalla de Carabobo no significó la desaparición total de la resistencia armada realista en territorio venezolano, en las montañas de la Cadena del Interior al sur de los Valles del Tuy, en los límites con los llanos de Guárico, en los altos de Guatopo, se mantuvo una guerrilla, de más de doscientos bandidos, capitaneados por Dionisio Ramón del Carmen Cisneros Guevara, sargento del “Ejército Español” durante la guerra de Independencia. Entre 1821 y 1832 se dedicó con ferocidad y violencia al pillaje, al secuestro, al cobro de “vacuna de protección” en nombre del Rey Fernando VII, desconociendo al gobierno de Colombia, representado en el Departamento de Venezuela por el General José Antonio Páez.

La situación de anarquía representó un grave problema para encausar positivamente la producción agropecuaria de los Valles del Tuy, granero y despensa de la capital. El General José Antonio Páez en su” Autobiografía” narra los hechos de este encuentro con Cisneros, cuya síntesis presentamos a continuación.

Los hacendados abandonaron los campos tuyeros, la escasez de comida en Caracas, especialmente de maíz para la elaboración de arepas, obligó al gobierno a la búsqueda de una solución, el mismo Arzobispo de Caracas Dr. Méndez se queja ante el General Páez de la ausencia del pan de maíz. El Gobierno comisiona al General Felipe Macero, en septiembre de 1830, para que busque en sus madrigueras al bandido Cisneros, éste se escurre por los caminos que solo él conoce, se hace casi imposible someterlo, sin embargo, capturaron a un hijo de Cisneros y lo trasladaron a Caracas. El general Páez considera oportuno llevar adelante un plan distinto para vencer al bandido Cisneros, para lo cual asume una postura de protección y cariño con el muchacho, lo colocó en un colegio, lo vistió, le puso zapatos, lo cual era considerado en aquella época como un ascenso social. El General Páez decía que si le podía poner unos zapatos a Dionisio Cisneros estaba seguro que abandonaría el monte y sus acciones de pillaje guerrillero. Además le sirvió de padrino de Confirmación, con lo cual creaba un vínculo de compadrazgo, el cual era muy respetado por Cisneros quien era un católico ultramontano.

El General Páez, Presidente de la recién creada Republica de Venezuela, busca las vías conciliatorias para ganarse a Cisneros, quien tenía a Caracas pasando necesidad por la baja producción de comida en el Tuy. Se ve obligado en 1831 a separase de la Presidencia provisionalmente y trasladarse a la hacienda Súcuta, propiedad del Marqués del Toro, instalarse en el lugar cercano a Ocumare, donde llegaban campesinos que sabían dónde estaba Dionisio Cisneros. Organiza grandes saraos donde se toca, se canta y se baila un género musical antecedente del joropo tuyero, denominado “Carrizo”. Se elaboraban sancochos, carne asada y las sabrosas hallacas venezolanas y todo regado con el genuino aguardiente de caña que se fabricaba en varias haciendas de la región. De esta manera logro que llégase el mensaje a Cisneros:  “El Presidente Páez, el taita, quiere una entrevista con usted para buscar la paz”.

Se fija la entrevista en el sitio de Lagartijo al sur del rio Tuy, el General Páez llega a estos montes acompañado de dos edecanes y un antiguo lancero llanero que la acompañaba desde 1819. Páez ordena el lancero que anuncie su llegada al jefe de los bandidos, para lo cual tiene que subir a una roca inexpugnable donde se hallaba atrincherado Cisneros con más de doscientos bandidos todos armados con trabucos, pistolas y machetes. Media hora después regresa el lancero y le informa a Páez de la situación altamente peligrosa para su vida, pues Cisneros le había dicho con una sonrisa tenebrosa que sería recibido como se merece.

Páez asume el reto con sangre fría, sabe que las personas como Cisneros, peligrosos, y violentos sienten admiración por los hombres valientes, condición indispensable del caudillo de la época, quien en gesto romántico y caballeresco se juega la vida con arrojo para el logro de sus objetivos.

Sube la cuesta y llega a un paraje donde de repente del monte salen más de 200 hombres armados, dispuestos a poner fin a la vida del primer lancero del mundo, al enemigo jurado del Su Majestad Don Fernando VII. Al fondo de la espesura aparece la figura de un hombre alto, fornido, con rasgos indígenas en rostro, armado con dos pistolas en el cinto, en la mano una carabina de dos cañones, el cual se dirige al General Páez en los siguientes términos:

–Páez ¿Cómo se atreve a subir hasta aquí? ¿Qué viene a buscar, lo que no se ha perdido?–

El general Páez le responde:

–Vengo sólo a entenderme contigo para poner fin a esta guerra inútil, eres el último realista.

Responde Cisneros:

–Páez, no hay guerra inútil cuando se lucha por Dios y Su Majestad, a quienes soy fiel hasta el final.

–Tu ves, con mis hombres puedo luchar contra tus ejércitos, no les temo. Te he obligado a venir hasta acá y ahora te puedo fusilar en menos de lo que canta un gallo, quiero que veas la habilidad de mis hombres con las armas.

El General Páez confía en su capacidad de mando, sabe perfectamente que el bandido lo somete a una prueba, si flaquea o demuestra debilidad es hombre muerto. Con voz firme Páez ordena algunas maniobras que los hombres ejecutan con marcial precisión, se coloca delante para ordenar una carga de fuego, sabe perfectamente que le pueden fusilar. Cargan las baquetas y en un gesto supremo de locura o heroicidad ordena:

-¡Fuego!-

Cisneros en el momento oportuno hace un gesto y los disparos pasan rozando la cabeza del General Páez.

Cisneros admirado por el gesto de suprema valentía, le dice:

–Lo que no lograron sus ejércitos lo hizo su valor, de hoy en adelante cuenta con un amigo en las buenas y en las malas.

Fue así como el General Páez regresó a la Capital acompañado de Cisneros, se le dio el grado de coronel de la Republica. Años después le correspondió combatir al “Indio” Rangel y a Ezequiel Zamora, durante la “Revuelta Campesina” de 1846, en las cercanías de Villa de Cura.

Dionisio Cisneros muchas veces se salía de las normas y la legalidad y volvía a sus andanzas de bandidaje y pillería, afirmaba que su pacto era con el General Páez, no con las leyes de una república en la cual no creía. Cansadas las autoridades competentes de esas insubordinaciones, se le detuvo y se le sometió a consejo de guerra en Villa de Cura y fue fusilado.

Hoy queda el recuerdo de un terco realista, las leyendas y consejas de sus tesoros enterrados en diversos lugares del Tuy.
De esas leyendas traemos la siguiente, surgida desde los tiempos de la gesta independentista.

  La guerra de Independencia había terminado, pero en la zona del Tuy como en otras regiones del país, las guerrillas de pardos, negros libertos, esclavos alzados, indios y zambos seguían sembrando el terror y el pillaje. Uno de estos bandoleros  fue el tristemente famoso Dionisio Cisneros, un sargento de las tropas realistas, nacido en Baruta. Comandaba el forajido un grupo de bandidos formado por unas 200 personas, todos caracterizados por una violencia patológica, donde el objetivo era robar, saquear haciendas y despojar de todo objeto de valor a los viajeros, arrieros y transeúntes que se atrevían a tomar la vía del llano, como también otras  perversidades que les hacían a sus pobres victimas, golpeándolas,  violándolas e incluso llegando al crimen. Muchos  fueron los intentos del gobierno de José Antonio Páez, el legendario centauro de los Llanos, en esa época Venezuela era  un Departamento de la Gran Colombia. (1825-1830), para someter al  bandolero, incluso intentando sumarlo al ejercito de la República. Todo fue en vano, Cisneros continuó con sus ataques a las haciendas de la zona. La guarida principal del bandido estaba en los montes de la Fila de La Magdalena, jurisdicción de Cúa, era un sitio custodiado por familiares del bandido,. donde enterraba el producto de sus robos, con el mayor cuidado, para que ninguno de sus secuaces supiese el lugar.

     El miedo que producía Cisneros a los hacendados les obligaba a abandonar las fincas o  buscar la forma de ganarse su amistad, agasajándolo y cancelándole sumas de dinero para que les diera protección y les permitiera trabajar sin sobresaltos. Los obligaba a compartir sus ganancias. Así fue el bandido  acumulando muchos pesos y onzas de oro. Sin embargo lo que más dinero le generó,  fueron dos asaltos legendarios para época. En julio de 1827, suficientemente informado, se dirigió de Súcuta a los llanos de Altagracia de  Orituco, por las montañas de Quiripital, allí se apodero de más de 72.000 pesos en oro, producto de la Renta del Tabaco.

     El otro asalto famoso lo hizo a un arreo de mulas y burros que venían de las costas del Orinoco, de la región de Caicara, donde un General Elías Acosta tenía varias minas de oro. El general Acosta había acumulado en varios años de trabajo más dos mil kilos de pepitas de oro y cochanos, pero el grave problema que tenía era que no quería venderla a las traficantes y compradores de la zona. Consideraba Acosta que el precio era injusto. Y si tomaba la determinación de sacar la carga de oro por el Orinoco, era seguro que sería asaltado en el Delta. Estratégicamente, fue acumulando el oro poco a poco en Cabruta y lo fue camuflando con un cargamento de pescado salado que cada año debía salir para el Centro, antes de Semana Santa. Llegado el momento, aparentemente el cargamento salió en curiaras por el Orinoco vía Trinidad, para despistar a los ladrones de Guayana, Pero en verdad el oro salió con el pescado salado vía Caracas, pasando por el Tuy. Treinta burros y mulas con cincuenta hombres armados tomaron el camino de recuas, pasaron Las Mercedes del Llano y remontaron por San Rafael para caer por el camino de Cúa, pasando por San Casimiro por ser la vía más segura. Llevaban dos semanas de viaje y pocas leguas faltaban para llegar a Cúa, En las vueltas de la cañafístola los esperaban 150 hombres dirigidos por José Dionisio.

     Para el bandido era un asalto más, no sabía que debajo del pescado venía el oro. Confiados en la seguridad del camino la gente del General Acosta venían desprevenidos y no pudieron defenderse, ni usar las armas La sorpresa fue total, el numero de asaltantes de tres a uno. Los dominaron sin hacer un disparo y los dejaron amarrados a los árboles cercanos al camino, llevándose los burros y mulas, su áurea carga y las armas que traían. Cisneros no sabía que estaba haciendo el mayor asalto en la historia delictiva de Venezuela, hasta que las bandas actuales empezaron a robar blindados y le quitaron el record… La sorpresa del bandolero fue muy grande, no podía creer que debajo del pescado  y de los quesos llaneros, lo que había era oro de 24 quilates. Para evitar que sus secuaces se dieran cuenta de la existencia de un cargamento disimulado, se lo llevo a lo profundo del monte, con unos 8 hombres de su total confianza y lo enterró, como acostumbra hacer en estos casos, mataba a los enterradores del tesoro para que las almas en pena fueses los guardas de la fortuna bajo tierra. El pescado lo repartió entre sus compinches que lo colocaron en los mercados, con el auxilio de los campesinos.

     Pasado el tiempo Cisneros fue  compadre del General Páez. En un acto de valentía del Presidente, al internarse en las montañas de Súcuta, sin escoltas, para conversar con Cisneros, se lo ganó para la paz. Pero poco después, Cisneros volvió por sus fueros, fue sometido a Consejo de Guerra y fusilado en Villa de Cura.

     El tesoro del bandolero Cisneros, uno de los mayores de la historia, quedo enterrado en algún lugar de la Fila de La Magdalena, algunos buscadores de tesoros se han llevado sus sustos al tratar de encontrar este tesoro: Dos toneladas de oro cochano y más de 100.000 pesos oro, representan una tentación, que bien merece un sustico y un sobresalto. Algunas personas que viven en la zona montañosa, cuentan que   en las noches de verano, cercanas a la Semana Santa, ven luces que se expanden y se cierran. También se oyen  gritos desgarradores pidiendo auxilio.
¿Esas luces que se mencionan en esta leyenda serán de fuego fatuo?

Un fuego fatuo (en latín ignis fatuus) es un fenómeno consistente en la inflamación de ciertas materias (fósforo, metano, principalmente) que se elevan de las sustancias animales o vegetales en putrefacción, y forman pequeñas llamas que se ven arder en el aire a poca distancia de la superficie del terreno en lugares pantanosos y en cementerios. Son luces pálidas que pueden verse a veces de noche o al anochecer. Existen muchas leyendas sobre ellos, lo que hace que muchos sean reacios a aceptar explicaciones racionales.
En algunas zonas rurales de Venezuela existe la leyenda de que los fuegos fatuos son los espíritus del conquistador español Lope de Aguirre y sus hombres, que no encuentran reposo en el más allá y vagan por el mundo.
También se cree que estas llamas indican el lugar de un tesoro enterrado por los nativos indígenas antes y durante la colonización española. Sin embargo existe la creencia de que estas llamas solo pueden ser vistas por personas de buen corazón y sin ambiciones materiales, a quienes les está reservado y una vez obtenido debe hacerle misas al difunto para que su alma no siga en pena; caso de no hacerlo iría a la ruina y la desgracia en general caería sobre él y su familia. 
Curiosamente en el Japón se tiene una imagen similar acerca de las almas, el Hitodama en la que las almas se simbolizan como una llama o bola de humo azul o verde y se piensa que esta imagen tuvo su origen en los fuegos fatuos.

La bola de fuego de Naga puede ser un fenómeno similar.
Entre la población rural europea, especialmente en la cultura popular gaélica y eslava, se cree que los fuegos fatuos o "will-o'-the-wisp" (nombre común en el Reino Unido) son espíritus malignos de muertos u otros seres sobrenaturales que intentan desviar a los viajeros de su camino, alejándose cada vez que alguien trata de acercarse. A veces se cree que son espíritus de niños sin bautizar o nacidos muertos, que revolotean entre el cielo y el infierno. Modernas elaboraciones ocultistas los relacionan con la salamandra, un tipo de espíritu completamente independiente de los seres humanos (a diferencia de los fantasmas, que se supone que han sido humanos en algún momento anterior). También encajan en la descripción de ciertos tipos de hada, que pueden o no haber sido almas humanas.

En el folclore húngaro es conocido como lidérc y se suele crear colocando un huevo de gallina negra bajo una axila. Esta criatura protegerá y bendecirá con salud y riqueza a su dueño y creador. Igualmente, el fuego fatuo aparece en numerosas leyendas populares de las Islas británicas, siendo a menudo en ellas un personaje malicioso. En su libro British Goblins, William Wirt Sikes menciona una leyenda galesa sobre un fuego fatuo  en la que un campesino que vuelve a casa al anochecer avista una luz brillante moviéndose bastante por delante de él. Desde más cerca, logra ver que la luz es una linterna portada por una «pequeña figura oscura» a la que sigue durante varias millas. De repente se halla en el borde de una enorme sima con un rugiente torrente de agua corriendo bajo él. En este preciso momento el portador de la linterna salta cruzando el agujero, elevando la luz muy por encima de su cabeza y lanzando una risa maliciosa, tras lo cual apaga la luz dejando al pobre campesino lejos de su casa, sumido en la oscuridad al borde del precipicio. Ésta es una historia cautelar bastante común sobre el fenómeno, si bien los fuegos fatuos no siempre se consideran peligrosos; hay algunas leyendas que los hacen guardianes de tesoros, de forma muy parecida a como el leprechaun irlandés guiaba a los que tenían la valentía de seguirlo hasta riquezas seguras. Otras historias tratan sobre viajeros que se pierden en el bosque, se encuentran con un fuego fatuo y dependiendo de cómo le tratan éste los pierden aún más en él o le guían fuera.

Katherine Briggs menciona a Will el Herrero de Shropshire en su Diccionario de las hadas. En este caso Will es un herrero malvado a quien San Pedro le da una segunda oportunidad en las puertas del Cielo, pero que lleva tan mala vida que termina siendo condenado a vagar por la Tierra. El diablo le provee de un único carbón ardiente con el que calentarse, que entonces él usa para atraer a los viajeros imprudentes a los pantanos.
El equivalente australiano, conocido como la luz Min Min ha sido supuestamente visto en partes del interior después del anochecer. La mayoría de avistamientos han sido informados que habrían ocurrido en la región de Channel Country (la mayor parte de dicha región se encuentra en Queensland).
Las historias sobre las luces se pueden encontrar en el mito aborigen anterior a la colonización occidental de la región y desde entonces se han convertido en parte de la historia del folclore australiano. Los aborígenes australianos sostienen que el número de avistamientos ha aumentado junto con la creciente entrada de europeos en la región. De acuerdo con el folclore, las luces algunas veces siguen o se aproximan a la gente y desaparecían cuando eran disparadas, sólo para aparecer después.

sábado, 21 de abril de 2018



La homeotermia o endotermia es el proceso mediante el cual determinados animales denominados homeotermos o endotermosmantienen su temperatura corporal dentro de unos límites, independientemente de la temperatura ambiental. El proceso consume energía química procedente de los alimentos ya que estos organismos tienen mecanismos para producir calor en ambientes fríos o para ceder calor en ambientes cálidos, conocidos en su conjunto como termorregulación. Estos mecanismos están situados en el hipotálamo, la piel, el aparato respiratorio, etc.

Los mamíferos y las aves son los dos grandes grupos con el mecanismo termorregulador. Gracias al autoabastecimiento de calor, algunos animales homeotermos pueden sobrevivir en condiciones de frío muy adversas como es el caso de los pingüinos.

Lo contrario a la homeotermia, es la poiquilotermia o ectotermia, cuando los animales no disponen de mecanismos químicos para regular su temperatura corporal. Un ejemplo de esto lo tenemos en los reptiles, que pasan largas horas al sol para conseguir la temperatura necesaria para que su metabolismo funcione. Como los ectotermos no gastan energía al no producir calor, pueden estar largos periodos sin alimentarse. Por ejemplo, una serpiente puede estar meses sin comer, mientras que un mamífero necesita alimentarse diariamente, salvo que esté en estado de hibernación.

Tradicionalmente, a los seres homeotermos se les denominaba animales de sangre caliente por oposición a los de sangre fría, pero hay consenso entre los científicos para desaconsejar esta nomenclatura, en razón de su vaguedad, ya que los tipos de temperatura corporal no pueden encasillarse simplemente en una u otra categoría, sino que hay un amplio espectro de mecanismos mediante los cuales el cuerpo mantiene estable la temperatura, siendo los ideales de sangre fría y sangre caliente los extremos de dicha gama.

En el caso de los humanos, la variación de la temperatura no pasa más allá de los 0,6 °C, aún sometidos a temperaturas altas (60 °C) o relativamente bajas (12 °C).