"Sólo sé que no sé nada" Sócrates. Aprende a interrogar razonablemente, a escuchar con atención, a responder serenamente y a callar cuando no tengas nada que decir. Cuando esto aprendas estarás andando por la senda de la sabiduría.

sábado, 24 de marzo de 2018

Rómulo Gallegos

RÓMULO GALLEGOS
"¡Llanura venezolana! Propicia para el esfuerzo, como lo fue para la hazaña, tierra de horizontes abiertos, donde una raza buena, ama, sufre y espera..!" Rómulo Gallegos
Era el 02 de agosto de 1 884 cuando nace en Caracas Rómulo Gallegos Freire quien durante 84 años tuvo una relevante participación como novelista y político en la vida del país y fallece en la misma ciudad capital venezolana el 5 de abril de 1969. Se le considera el novelista venezolano más relevante del siglo XX, y uno de los más grandes literatos latinoamericanos de todos los tiempos. Algunas de sus novelas, como Doña Bárbara, se han convertido en clásicos de la literatura hispanoamericana.

Rómulo Gallegos
SÍNTESIS CURRICULAR
√ 35.º Presidente de los Estados Unidos de Venezuela desde el 17 de febrero hasta el 24 de noviembre de 1948

√ Ministro de Instrucción Pública/ Ministro de Educación Nacional desde el 26 de marzo de 1936 hasta el 07 de junio de 1936, bajo la presidencia de Eleazar López Contreras.
Nacimiento: 2 de agosto de 1884
Caracas, Venezuela
Fallecimiento 5 de abril de 1969
Caracas, Venezuela
Lugar de sepultura Panteón Nacional de Venezuela 
Nacionalidad Venezolana
Religión Católica
Partido político Acción Democrática
Cónyuge Teotiste Arocha Egui (1895-1950)
Hijos Sonia Gallegos Arocha y Alexis Gallegos Arocha
Ocupación escritor, político
Género Novela
Miembro de 
Academia Venezolana de la Lengua
Distinciones 
Premio Nacional de Literatura de Venezuela
Firma

Ejerce el cargo de Presidente de Venezuela en 1948 durante nueve meses, convirtiéndose en el primer mandatario presidencial del siglo XX elegido de manera directa, secreta y universal por el pueblo venezolano, y ha sido el Presidente de la República que ha obtenido el mayor porcentaje de votos a su favor en elecciones celebradas en el país en todos los tiempos, con más del 80% de la totalidad de los votos. Sin embargo, su separación del poder se debió al Golpe de Estado de 1948, liderado por Carlos Delgado Chalbaud.
Las novelas de Gallegos reflejan la vida del campesinado venezolano. Su primera novela, El último Solar (1920), la reeditaría en 1930 con el título de Reinaldo Solar que relata la historia de la decadencia de una familia aristocrática a través de su último representante, en el que se adivina a su amigo Enrique Soublette, con quien fundará en 1909 la revista Alborada. En 1922 escribe El forastero pero lo publicó empezando el año de 1942 por temor a la reacción del dictador Juan Vicente Gómez. En 1922 logra publicar La rebelión y en 1925 publicó La Trepadora, retratando en ambas el problema del mestizaje, planteando como solución los matrimonios mixtos. En 1926 viaja a Europa y en el santuario de Lourdes redescubre su fe perdida.

En 1927 viaja para presenciar los llanos venezolanos y así documentarse para su próxima novela. El resultado sería Doña Bárbara publicada en 1929. Doña Bárbararepresenta aquella Venezuela cruel, insensible por la corrupción, traición, despotismo, falta de libertad, latifundismo e injusticia y brujería; pero en el melodrama se muestra que en la realidad existía también una raza buena que ama, sufre y espera para luchar contra la dictadura desenfrenada de aquel entonces, gente representada por Santos Luzardo.​ Esta novela lo llevaría al reconocimiento público, fue la más exitosa de sus obras. El dictador Juan Vicente Gómez al ver su prestigio lo nombró en 1931 senador por el estado de Apure, pero sus convicciones democráticas lo hicieron renunciar al cargo y expatriarse, exiliándose en 1931 a Nueva York.

En 1932 va a España y permanece allí hasta que en 1935 muere el dictador y Rómulo Gallegos decide volver a Venezuela. En el año de 1934 publicó Cantaclaro, y en 1935 Canaima. Así como para Gallegos el mestizaje era la solución de los conflictos entre mantuanos e indígenas, el mestizaje también sería la solución de los conflictos de civilización y barbarie.

En el año 1937 publicó Pobre negro, en 1942 El forastero, y al año siguiente Sobre la misma tierra. En 1951 publicó La brizna de paja en el viento. En 1952 comienza a redactar su última novela Tierra bajo los pies, que permanecería inédita hasta su tardía publicación en 1973.

Doña Bárbara es la novela venezolana más popular: desde su aparición, en 1929, se leyó con avidez quizás porque entre líneas Gallegos expresaba su rebeldía al régimen dictatorial y al atraso que vivía el país. Superando ese momento, Doña Bárbara mantiene su gran prestigio porque continúa siendo el símbolo de la lucha que entabla en nuestro continente, el hombre marcado por la cultura occidental con una naturaleza violenta y con otros hombres rebeldes.

Doña Bárbara es la mujer más bella de Venezuela y dueña de la hacienda "El Miedo", cuyo antiguo nombre era "La Barquereña". Es una terrateniente, ruda e insensible por una experiencia traumática que tuvo de adolescente, al ser violada por un grupo de piratas asesinos que también le arrebataron el primer amor de su vida. Ella ha acumulado grandes tierras y manadas extensas de ganados usando a los hombres para su provecho personal, así como por medios ilegales, tales como el soborno a los funcionarios locales, entre otros.

Uno de los pocos terratenientes restantes en el área es Santos Luzardo, que ha vuelto después de estudiar derecho para imponer control en la hacienda de su familia. Él sospecha que el capataz de la hacienda llamado Balbino Paiba, había estado trabajando de forma disimulada para Doña Bárbara a fin de poder robar sus ganados. Los otros peones no creen que Santos sea el que le ponga bocado a las fechorías de Doña Bárbara, pero él demuestra con su manejo excelso del caballo, que el equilibrio del poder de la región están a punto de cambiar.

Doña Bárbara tiene una hija adolescente llamada Marisela con Lorenzo Barquero, el terrateniente con el que ella estuvo involucrada y al cual le quitó todas sus pertenencias dejándolo en la calle. La madre no quiere saber de ella y es dejada al completo abandono, aunque Juan Primito, un criado de Doña Bárbara, se ocupa secretamente de ella.

Después de que Santos descubre a Marisela, se ocupa de ella y de su padre llevándoselos a su hacienda para brindarle educación a Marisela y alejar a Barquero del vicio del alcohol. Mientras tanto, Doña Bárbara se siente atraída por Santos, pero cuando ella se entera de que su propia hija es un rival para su afecto, busca por todas las vías para arruinarlos.

Todo esto representa el conflicto entre la civilización y la barbarie. En ella el progreso está personificado en Santos Luzardo y el atraso, impuesto por el determinismo del medio geográfico, en el resto de los personajes, especialmente en Doña Bárbara. Las líneas finales de la novela escrita por Gallegos dejan exponer con perfecta maestría la naturaleza y la tierra venezolana y de los seres más íntimos de sus entrañas, los llaneros.


¡Llanura venezolana! Propicia para el esfuerzo, como lo fue para la hazaña, tierra de horizontes abiertos, donde una raza buena, ama, sufre y espera!...

Doña Bárbara representa aquella Venezuela cruel, insensible por la corrupción, traición, despotismo, falta de libertad, latifundismo e injusticia y brujería; pero en el melodrama se muestra que en la realidad existía también una raza buena que ama, sufre y espera para luchar contra la dictadura desenfrenada de aquel entonces, gente representada por Santos Luzardo.

Es una novela realista, hay en ella una observación profunda del mundo, una marcada descripción de una realidad, su intención va más allá de lo literario. Persigue un fin social, un cambio en la sociedad, la obra muestra la clásica y casi compulsiva obsesión de Rómulo Gallegos por incidir en la realidad venezolana rural, salvaje e insensata del siglo XIX mediante un proyecto civilizador que plantee, en primera instancia, un impulso educativo abrasador, proyectado por una sociedad o un hombre intelectual cuya meta es concientizar al bárbaro, luego de la negativa inicial que la única manera de progreso es el cumplimiento de la ley y que existen mecanismos colectivos de bien común que van más allá de simples personalismos e instintos particulares. Gallegos plantea, pues, una solución al caudillismo.
Personajes

-Principales:
Doña Bárbara: Representa la barbaridad del llano, es todo lo contrario a Santos Luzardo; ella es arbitraria, violenta, astuta y caprichosa. Sin embargo, todavía en ella no hay una ausencia absoluta de sentimientos, que son despertados intensamente por Santos Luzardo. Sus maneras contradictorias son producto de su herencia mestiza y reflejan el comportamiento salvaje de su ambiente. Su comportamiento es una reacción al trauma que ella sufrió en su niñez, víctima de una violación.
Santos Luzardo: Representa la civilización y el progreso. Él es un hombre del llano civilizado por la ciudad, y al mismo tiempo, abogado y doctor graduado de la Universidad Central de Venezuela. Luzardo es un hombre con gran profundidad psicológica y en esencia es buena persona.
Marisela: Hija de Doña Bárbara y de Lorenzo Barquero,fue abandonada por su madre a su propia suerte, es fiera razón por la que andaba sucia y desgreñada. Después, gracias a Santos, se convirtió en una persona diferente. En el momento en que Santos Luzardo decide hacerse cargo de ella descubrimos a una Marisela renovada, a una Marisela bella, tierna, traviesa y de rápido aprendizaje. Marisela simboliza definitivamente la evolución, un cambio de lo salvaje y primitivo al progreso.

-Secundarios:
Lorenzo Barquero: Hijo menor de su papa y su mama. Joven con mucho futuro por delante, que al morir su padre se ve obligado a regresar al llano en donde su voluntad es destruida por la desgracia y el vicio.
Juan Primito: Representa la superstición y la creencia pagana de los hombres del llano. Mandador de Doña Bárbara, enamorado de Marisela.
Guillermo Danger: llamado también «Míster Danger». Representa el desprecio de los extranjeros hacia los venezolanos. Es cómplice de Doña Bárbara.
Ño Pernalete: Es el Jefe de la Gobernación Civil. Representa, en unión con «Mujiquita», la incompetencia política del país y el decadente estado de derecho, al mismo tiempo representa el estado deprimente de la sociedad, causada por los líderes políticos de la época. Se opone a que cualquier gestión de la justicia se haga al margen de su supervisión o al margen de las normas no escritas del caciquismo. Tendrá un par de enfrentamientos con Santos Luzardo, abogado de profesión, por esa misma razón.
Balbino Paiba: junto a Melquiades Gamarraayudan a Doña Bárbara a matar a los hombres que Bárbara mandaba a matar sin necesidad que esta les pagara.
Antonio Sandoval, Juan Palacios«Pajarote».
Carmelito López, María Nieves: Son los peones de la hacienda Altamira. Son compañeros y ayudan a Santos.
Don Encarnación: Padre de Lucía (esposa de Antonio)
Félix Luzardo: Hijo primogénito de don José Luzardo y doña Asunción, él es asesinado por su propio padre.
Venancio: Hijo de Don Venancio, Venancio es el amansador.
Mister Danger: Americano de Alaska caracterizado por tener un humor negro y despiadado, gran masa de músculos, piel roja, ojos claros y cabello rubio.
Mujiquita: Amigo de Santos, Mujiquita trabaja en la jefatura civil.
Melquiades Gamarra: (el brujeador) espaldero de doña Barbara. Era el que cometía los crímenes por ella, era el espanto de la sabana porque en las noches no dejaba a los caballos en paz para que fueran a los corrales equivocados y tuvieran relaciones.

viernes, 16 de marzo de 2018

Cuentas


Enseñarás a volar 

Enseñarás a volar,
pero no volarán tu vuelo.
Enseñarás a soñar,
pero no soñarán tu sueño.
Enseñarás a vivir,
pero no vivirán tu vida.
Sin embargo…
en cada vuelo,
en cada vida,
en cada sueño,
perdurará siempre la huella
del camino enseñado.

Madre Teresa de Calcuta


OTRA PERSPECTIVA 

Era miércoles, 8:00 a. m., llegué puntual a la escuela de mi hijo.

─No olviden venir a la reunión, es obligatoria ─
fue lo que la maestra escribió en el cuaderno del niño.

─¡Pues qué cree la maestra! ¿cree que podemos disponer del tiempo a la hora que ella diga? si supiera qué importante era la reunión que tenía a las 8:30 a. m., de aquí dependía un buen negocio y... ¡tuve que cancelarla!...
Ahí estábamos todos, papás y mamás, la maestra empezó puntual, agradeció nuestra presencia y empezó a hablar.
No recuerdo qué dijo, mi mente estaba pensando cómo resolver lo de ese negocio, probablemente podríamos comprar una nueva televisión con el dinero que recibiría. 

¡Juan Rodríguez!... escuché a lo lejos. ¿no está el papá de Juan Rodríguez? ─dijo la maestra. 
- Sí, sí, ¡aquí estoy! contesté pasando a recibir la boleta de mi hijo. 
Regresé a mi silla y me dispuse a verla. 

- ¿Para esto vine? ¿Qué es esto..?

La boleta estaba llena de rojos 08 y 07, guardé las calificaciones inmediatamente, escondiéndola para que ninguna persona viera las porquerías de calificaciones de mi hijo.

De regreso a la casa aumentó más mi cólera a la vez que pensaba... , ¡si le doy todo! ¡nada le falta ¡ahora sí le va a ir muy mal!... 

Me estacioné y salí del carro, entré a la casa, tiré la puerta y grité: 

- ¡Ven acá Juan!

Juan estaba en su habitación y corrió a abrazarme.

- ¡Papi..!

- ¡Qué papi, ni que nada! ─lo retiré de mí, me quité el cinturón y no sé cuantos latigazos le di, al mismo tiempo que decía lo que pensaba de él. 

¡Y te me vas a tu cuarto! ─terminé. 

Juan se fue llorando, su cara estaba roja y su boca temblaba. 

Mi esposa no dijo nada, solo movió la cabeza negativamente y se fue... 

Cuando me fui a acostar, ya más tranquilo, mi esposa me entregó otra vez la libreta de calificaciones de Juan, que estaba dentro de mi chaqueta y me dijo:
 léela despacio y después toma tu decisión... 

Ésta decía así: 

Boleta de calificaciones para el papá 
Tiempo que le dedica a su hijo

Calificación de 0 a 20 
1.- En conversar con él a la hora de dormir 08
2.- En jugar con él 07
3.- En ayudarlo a hacer la tarea 08
4.- En salir de paseo en familia 07
5.- En contarle un cuento antes de dormir 08
6.- En abrazarlo y besarlo 07
7.-  En ver la televisión con él 08

Él me había puesto ochos y sietes, ¡a mí!
Yo me hubiese calificado con menos de cinco... 

Me levanté y corrí a la tecàmara de mi hijo, al verlo quise llamarlo y se me hizo un nudo en la garganta y dos gruesas lágrimas rodaron por mi mejilla en ese instante lo abracé y lloré... quería regresar el tiempo, pero era imposible... 
Juanito abrió sus ojos, aún estaban hinchados por sus lágrimas, me sonrió, me abrazó y me dijo: ¡te quiero papi! cerró sus ojos y se durmió. 

¡Que duro es ver nuestros errores como padres desde esta perspectiva..!

Démosle el valor a lo que realmente es de valor para nosotros:
 ¡nuestra familia! 

Hay muchas personas que desean un hijo y no lo tienen, Dios te dio una familia apréciala, amala, compréndela, edúcala, instrúyela. No pretendas que otros se ocupen de tu familia, pueden ayudarte, colaborar contigo, pero eres tu quien debe volar tu vuelo, soñar tu sueño, vivir tu vida en tu familia, y es lo que enseñes a tu familia, a tus hijos, a tus hijas donde  perdurará siempre la huella del camino enseñado.
Hoy le toca a usted reflexionar sobre uno de los miembros de su familia, y ha de rendirse cuentas sinceras  por este integrante fundamental de su familia.
 ¿Qué puede usted responderse?

En la escuela se viene observando con preocupación que mayor número de padres van dejando de ejercer su patria potestad en materia de educación, creen que la educación de sus hijas e hijos menores es responsabilidad de la escuela, pero no es la escuela, el liceo, la Unidad Educativa; no  son las maestras, los profesores y profesoras; no son los educadores, quienes tienen la patria potestad de los estudiantes.

La patria potestad es el conjunto de deberes y derechos que corresponden a los padres sobre las personas y bienes de los hijos, para su protección y formación integral, desde la concepción de éstos y mientras sean menores de edad y no se hayan emancipado.
En concreto, en el  Código Civil vigente en Venezuela se lee:


Art. 265. Los hijos menores de edad están bajo la autoridad y cuidado de sus padres. Tienen éstos la obligación y el derecho de criar a sus hijos, alimentarlos y educarlos conforme a su condición y fortuna, no sólo con los bienes de los hijos, sino con los suyos propios.


La Educación de los hijos es una obligación de los padres, pero veamos si la cumplen cuando:
* El estudiante no asiste diaria y puntualmente a clases.
*No porta el traje escolar exigido por la institución escolar donde está inscrito para estudiar.
*La Estudiante en clase responde que sus aspiraciones son ejercer la prostitución, pero los padres la tienen inscrita en una Unidad Educativa en cuyo pensum de estudios no se contemplan estudios relacionados con esas aspiraciones declaradas por su hija. La estudiante, sin duda, está en el lugar equivocado y los padres tendrían que llevarla a otra escuela donde la preparen para el ejercicio de su aspiraciones.
*La Estudiante lleva a la escuela maquillajes, pinturas de uña, delineadores de cejas, pintura de labios, uñas postizas y decoradas, otros cosméticos y productos afines y los padres se lo permiten o no lo saben. También en estos casos la Estudiante asiste al lugar equivocado y los padres están obligados a inscribirlas en escuela donde la estudiante desarrolle el potencial reflejado por lo útiles no escolares que lleva y usa en el aula de clase
* En casa el estudiante rara vez o nunca se aplica a sus estudios.
* No le revisa las libretas de anotaciones y menos aún le ayuda en los deberes escolares.
*Denuncia a las autoridades educativas en entidades de protección del niño, niña y adolescente que aplican sanciones contempladas en las normas de convivencia del plantel.

sábado, 10 de marzo de 2018

PARÁBOLA DEL TRUEQUE

Juan José Arreola


Al grito de «¡Cambio esposas viejas por nuevas!» el mercader recorrió las calles del pueblo arrastrando su convoy de pintados carromatos.
Las transacciones fueron muy rápidas, a base de unos precios inexorablemente fijos. Los interesados recibieron pruebas de calidad y certificados de garantía, pero nadie pudo escoger. Las mujeres, según el comerciante, eran de veinticuatro quilates. Todas rubias y todas circasianas. Y más que rubias, doradas como candeleros.
Al ver la adquisición de su vecino, los hombres corrían desaforados en pos del traficante. Muchos quedaron arruinados. Sólo un recién casado pudo hacer cambio a la par. Su esposa estaba flamante y no desmerecía ante ninguna de las extranjeras. Pero no era tan rubia como ellas.
Yo me quedé temblando detrás de la ventana, al paso de un carro suntuoso. Recostada entre almohadones y cortinas, una mujer que parecía un leopardo me miró deslumbrante, como desde un bloque de topacio. Presa de aquel contagioso frenesí, estuve a punto de estrellarme contra los vidrios. Avergonzado, me aparté de la ventana y volví el rostro para mirar a Sofía.
Ella estaba tranquila, bordando sobre un nuevo mantel las iniciales de costumbre. Ajena al tumulto, ensartó la aguja con sus dedos seguros. Sólo yo que la conozco podía advertir su tenue, imperceptible palidez. Al final de la calle, el mercader lanzó por último la turbadora proclama: «¡Cambio esposas viejas por nuevas!». Pero yo me quedé con los pies clavados en el suelo, cerrando los oídos a la oportunidad definitiva. Afuera, el pueblo respiraba una atmósfera de escándalo.
Sofía y yo cenamos sin decir una palabra, incapaces de cualquier comentario.
-¿Por qué no me cambiaste por otra? -me dijo al fin, llevándose los platos.
No pude contestarle, y los dos caímos más hondo en el vacío. Nos acostamos temprano, pero no podíamos dormir. Separados y silenciosos, esa noche hicimos un papel de convidados de piedra.
Desde entonces vivimos en una pequeña isla desierta, rodeados por la felicidad tempestuosa. El pueblo parecía un gallinero infestado de pavos reales. Indolentes y voluptuosas, las mujeres pasaban todo el día echadas en la cama. Surgían al atardecer, resplandecientes a los rayos del sol, como sedosas banderas amarillas.
Ni un momento se separaban de ellas los maridos complacientes y sumisos. Obstinados en la miel, descuidaban su trabajo sin pensar en el día de mañana.
Yo pasé por tonto a los ojos del vecindario, y perdí los pocos amigos que tenía. Todos pensaron que quise darles una lección, poniendo el ejemplo absurdo de la fidelidad. Me señalaban con el dedo, riéndose, lanzándome pullas desde sus opulentas trincheras. Me pusieron sobrenombres obscenos, y yo acabé por sentirme como una especie de eunuco en aquel edén placentero.
Por su parte, Sofía se volvió cada vez más silenciosa y retraída. Se negaba a salir a la calle conmigo, para evitarme contrastes y comparaciones. Y lo que es peor, cumplía de mala gana con sus más estrictos deberes de casada. A decir verdad, los dos nos sentíamos apenados de unos amores tan modestamente conyugales.
Su aire de culpabilidad era lo que más me ofendía. Se sintió responsable de que yo no tuviera una mujer como las de otros. Se puso a pensar desde el primer momento que su humilde semblante de todos los días era incapaz de apartar la imagen de la tentación que yo llevaba en la cabeza. Ante la hermosura invasora, se batió en retirada hasta los últimos rincones del mudo resentimiento. Yo agoté en vano nuestras pequeñas economías, comprándole adornos, perfumes, alhajas y vestidos.
-¡No me tengas lástima!
Y volvía la espalda a todos los regalos. Si me esforzaba en mimarla, venía su respuesta entre lágrimas:
-¡Nunca te perdonaré que no me hayas cambiado!
Y me echaba la culpa de todo. Yo perdía la paciencia. Y recordando a la que parecía un leopardo, deseaba de todo corazón que volviera a pasar el mercader.
Pero un día las rubias comenzaron a oxidarse. La pequeña isla en que vivíamos recobró su calidad de oasis, rodeada por el desierto. Un desierto hostil, lleno de salvajes alaridos de descontento. Deslumbrados a primera vista, los hombres no pusieron realmente atención en las mujeres. Ni les echaron una buena mirada, ni se les ocurrió ensayar su metal. Lejos de ser nuevas, eran de segunda, de tercera, de sabe Dios cuántas manos… El mercader les hizo sencillamente algunas reparaciones indispensables, y les dio un baño de oro tan bajo y tan delgado, que no resistió la prueba de las primeras lluvias.
El primer hombre que notó algo extraño se hizo el desentendido, y el segundo también. Pero el tercero, que era farmacéutico, advirtió un día entre el aroma de su mujer, la característica emanación del sulfato de cobre. Procediendo con alarma a un examen minucioso, halló manchas oscuras en la superficie de la señora y puso el grito en el cielo.
Muy pronto aquellos lunares salieron a la cara de todas, como si entre las mujeres brotara una epidemia de herrumbre. Los maridos se ocultaron unos a otros las fallas de sus esposas, atormentándose en secreto con terribles sospechas acerca de su procedencia. Poco a poco salió a relucir la verdad, y cada quien supo que había recibido una mujer falsificada.
El recién casado que se dejó llevar por la corriente del entusiasmo que despertaron los cambios, cayó en un profundo abatimiento. Obsesionado por el recuerdo de un cuerpo de blancura inequívoca, pronto dio muestras de extravío. Un día se puso a remover con ácidos corrosivos los restos de oro que había en el cuerpo de su esposa, y la dejó hecha una lástima, una verdadera momia.
Sofía y yo nos encontramos a merced de la envidia y del odio. Ante esa actitud general, creí conveniente tomar algunas precauciones. Pero a Sofía le costaba trabajo disimular su júbilo, y dio en salir a la calle con sus mejores atavíos, haciendo gala entre tanta desolación. Lejos de atribuir algún mérito a mi conducta, Sofía pensaba naturalmente que yo me había quedado con ella por cobarde, pero que no me faltaron las ganas de cambiarla.
Hoy salió del pueblo la expedición de los maridos engañados, que van en busca del mercader. Ha sido verdaderamente un triste espectáculo. Los hombres levantaban al cielo los puños, jurando venganza. Las mujeres iban de luto, lacias y desgreñadas, como plañideras leprosas. El único que se quedó es el famoso recién casado, por cuya razón se teme. Dando pruebas de un apego maniático, dice que ahora será fiel hasta que la muerte lo separe de la mujer ennegrecida, ésa que él mismo acabó de estropear a base de ácido sulfúrico.
Yo no sé la vida que me aguarda al lado de una Sofía quién sabe si necia o si prudente. Por lo pronto, le van a faltar admiradores. Ahora estamos en una isla verdadera, rodeada de soledad por todas partes. Antes de irse, los maridos declararon que buscarán hasta el infierno los rastros del estafador. Y realmente, todos ponían al decirlo una cara de condenados.
Sofía no es tan morena como parece. A la luz de la lámpara, su rostro dormido se va llenando de reflejos. Como si del sueño le salieran leves, dorados pensamientos de orgullo.

sábado, 3 de marzo de 2018

PRIMER CONGRESO CONSTITUYENTE NACIONAL DE VENEZUELA


La revolución del 19 de abril de 1810 marcó el inicio de la lucha por la independencia del dominio español en Venezuela. Vicente , el Capitán General de Venezuela, fue destituido por el Cabildo de Caracas, dando paso a la formación de la Junta Suprema de Caracas (primera forma de gobierno autónomo). El 2 de marzo de 1811se instala el Primer Congreso Nacional, poniendo fin a la Junta y además se nombra un triunvirato compuesto por Cristóbal Mendoza, Juan Escalona y Baltasar Padrón. Luego el 5 de julio de 1811, se procede finalmente a firmar la Declaración de Independencia, conformándose así la Primera República que luego colapsó por la reacción realista.


Congreso es una reunión o conferencia, generalmente periódica, donde los miembros de un cuerpo u organismo se reúnen para debatir cuestiones de diversa índole, aunque generalmente con fines políticos, asociativos, divulgativos o de investigación.
Resulta inconcebible que un Congreso se reúna para acordar la disolución de la República, cuya población eligió a sus integrantes para otros fines, bien distintos a los de pedir a un imperio que invada su territorio y extermine a su población. Pero este es el caso del Congreso o Asamblea Nacional elegida por el pueblo venezolano en Diciembre de 2015, el Congreso más reciente que entró en desacato de la normativa Constitucional y mal puede, por ende, ser reconocido por el pueblo de Venezuela, tal como no se le reconoce.

El Primer Congreso Nacional de Venezuela se instaló el 2 de marzo de 1811, siendo el Congreso más antiguo de América Latina y el segundo de toda América. Sustituye en el poder a la Junta Suprema de Caracas. Fue convocado para decidir la mejor clase de gobierno para Venezuela mientras durara el cautiverio del Rey Fernando VII en manos de Napoleón. Sus 43 diputados (con un voto en contra) optaron por declarar la Independencia absoluta de la Corona de España el día 5 de julio de 1811 y tomando el nombre de Confederación Americana de Venezuela. Este Congreso se mantuvo en sesiones hasta el 6 de abril de 1812, fecha en que se disolvió debido a la caída de la Primera República de Venezuela.

El 5 de julio de 1811, reunidos en la Capilla de Santa Rosa de Lima de Caracas, y después de una larga jornada de discusiones, los diputados declararon la Independencia de Venezuela con un sólo voto en contra. Acordaron llamar a la nueva República como Confederación Americana de Venezuela y nombraron una comisión para decidir sobre la Bandera y la redacción de una Constitución. Juan Germán Roscio redactó el Acta y la misma fue firmada el día 5 de julio, luego se transcribió al Libro de Actas del Congreso. El día 13 de julio aprobaron la bandera, la cual se basó en el diseño que había realizado Francisco de Miranda en 1806. El 14 de julio en un acto público y solemne fue izada por primera vez esta bandera. Los encargados de hacerlo fueron los hijos de José María España, ajusticiado por los españoles en 1799 por liderar un movimiento pro independentista.

Este Congreso designó a Francisco Rodríguez del Toro Comandante Militar de Venezuela. El 21 de diciembre de 1811, el congreso aprobó la Constitución Federal, la primera de América Latina. El 15 de febrero de 1812 el Congreso suspendió sus sesiones y acordó trasladarse a Valencia, designándola Ciudad Federal el 1 de marzo de ese mismo año cuando reanudó su sesión.
La actuación del Congreso en aquel período de poco más de un año, fue de gran trascendencia en la historia de Venezuela. En primer lugar, declaró la independencia, y en segundo, elaboró la Constitución Federal de los Estados de Venezuela de 1811.

El Acta de la Declaración de la Independencia de Venezuela es un documento en el que representantes de siete de las diez provincias pertenecientes a la Capitanía General de Venezuela en Sudamérica reunidas en la Capilla Santa Rosa de Lima declararon su independencia de la Corona de España, estableciendo una nueva nación basada en principios republicanos y federales, aboliendo para siempre la Monarquía bajo los valores de la igualdad de los individuos, la prohibición de la censura y la libertad de expresión. Consagra el principio constitucional y se opone radicalmente a las prácticas políticas, culturales y sociales que habían existido durante trescientos años en la América española. La Declaración es notable por ser el primer caso de una Colonia española de América que declara su independencia absoluta.

Las siete provincias explicaron las razones para esta acción, entre ellas, que era funesto que una pequeña nación de Europa gobernara las grandes extensiones del Nuevo Mundo, y que Venezuela había recuperado el derecho a la autonomía después de las abdicaciones de Carlos IV y Fernando VII en Bayona que condujo a la ocupación del trono español por la dinastía francesa Bonaparte. Esta inestabilidad política en España dictó que los venezolanos debían gobernarse por sí mismos, a pesar de la hermandad que compartían con los españoles.

Las tres provincias restantes no participaron en dicho Congreso Constituyente debido a su decisión de permanecer bajo la autoridad de la Corona Española representada por el Consejo de Regencia de España e Indias.

La nueva nación que esta declaración proclamó sería la Confederación Americana de Venezuela, posteriormente con la promulgación de la Constitución Federal de 1811 oficializaría el nombre de la nación como Estados de Venezuela. Fue elaborada por Juan Germán Roscio y Francisco Isnardi, ratificada por el Congreso el 7 de julio de 1811, y pasada al libro de Actas el 17 de agosto de 1811, en Caracas.

Cada 5 de julio se celebra como el Día de la Independencia de Venezuela. El Libro de Actas original del primer Congreso de Venezuela que contiene la Declaración se encuentra en el Salón Elíptico del Palacio Federal Legislativo, en Caracas.

Firmaron el acta los diputados presentes:
Luis Ignacio Mendoza (vicepresidente)
Francisco Isnardi (secretario)

Acta de Declaración de Independencia

En el nombre de Dios Todopoderoso, nosotros, los representantes de las Provincias Unidas de Caracas, Cumaná, Barinas, Margarita, Barcelona, Mérida y Trujillo, que forman la Confederación americana de Venezuela en el continente meridional, reunidos en Congreso, y considerando la plena y absoluta posesión de nuestros derechos, que recobramos justa y legítimamente desde el 19 de abril de 1810, en consecuencia de la jornada de Bayona y la ocupación del trono español por la conquista y sucesión de otra nueva dinastía constituida sin nuestro consentimiento, queremos, antes de usar de los derechos de que nos tuvo privados la fuerza, por más de tres siglos, y nos ha restituido el orden político de los acontecimientos humanos, patentizar al universo las razones que han emanado de estos mismos acontecimientos y autorizan el libre uso que vamos a hacer de nuestra soberanía.

No queremos, sin embargo, empezar alegando los derechos que tiene todo país conquistado, para recuperar su estado de propiedad e independencia; olvidamos generosamente la larga serie de males, agravios y privaciones que el derecho funesto de conquista ha causado indistintamente a todos los descendientes de los descubridores, conquistadores y pobladores de estos países, hechos de peor condición, por la misma razón que debía favorecerlos; y corriendo un velo sobre los trescientos años de dominación española en América, sólo presentaremos los hechos auténticos y notorios que han debido desprender y han desprendido de derecho a un mundo de otro, en el trastorno, desorden y conquista que tiene ya disuelta la nación española.

Este desorden ha aumentado los males de la América, inutilizándole los recursos y reclamaciones, y autorizando la impunidad de los gobernantes de España para insultar y oprimir esta parte de la nación, dejándola sin el amparo y garantía de las leyes.

Es contrario al orden, imposible al gobierno de España, y funesto a la América, el que, teniendo ésta un territorio infinitamente más extenso, y una población incomparablemente más numerosa, dependa y esté sujeta a un ángulo peninsular del continente europeo.

Las sesiones y abdicaciones de Bayona, las jornadas del Escorial y de Aranjuez, y las órdenes del lugarteniente duque de Berg, a la América, debieron poner en uso los derechos que hasta entonces habían sacrificado los americanos a la unidad e integridad de la nación española.

Venezuela, antes que nadie, reconoció y conservó generosamente esta integridad por no abandonar la causa de sus hermanos, mientras tuvo la menor apariencia de salvación.

América volvió a existir de nuevo, desde que pudo y debió tomar a su cargo su suerte y conservación; como España pudo reconocer, o no, los derechos de un rey que había apreciado más su existencia que la dignidad de la nación que gobernaba.

Cuantos Borbones concurrieron a las inválidas estipulaciones de Bayona, abandonando el territorio español, contra la voluntad de los pueblos, faltaron, despreciaron y hollaron el deber sagrado que contrajeron con los españoles de ambos mundos, cuando, con su sangre y sus tesoros, los colocaron en el bono a despecho de la Casa de Austria; por esta conducta quedaron inhábiles e incapaces de gobernar a un pueblo libre, a quien entregaron como un rebaño de esclavos.

Los intrusos gobiernos que se abrogaron la representación nacional aprovecharon pérfidamente las disposiciones que la buena fe, la distancia, la opresión y la ignorancia daban a los americanos contra la nueva dinastía que se introdujo en España por la fuerza; y contra sus mismos principios, sostuvieron entre nosotros la ilusión a favor de Fernando, para devorarnos y vejarnos impunemente cuando más nos prometían la libertad, la igualdad y la fraternidad, en discursos pomposos y frases estudiadas, para encubrir el lazo de una representación amañada, inútil y degradante.

Luego que se disolvieron, sustituyeron y destruyeron entre sí las varias formas de gobierno de España, y que la ley imperiosa de la necesidad dictó a Venezuela el conservarse a sí misma para ventilar y conservar los derechos de su rey y ofrecer un asilo a sus hermanos de Europa contra los males que les amenazaban, se desconoció toda su anterior conducta, se variaron los principios, y se llamó insurrección, perfidia e ingratitud, a lo mismo que sirvió de norma a los gobiernos de España, porque ya se les cerraba la puerta al monopolio de administración que querían perpetuar a nombre de un rey imaginario.

A pesar de nuestras protestas, de nuestra moderación, de nuestra generosidad, y de la inviolabilidad de nuestros principios, contra la voluntad de nuestros hermanos de Europa, se nos declara en estado de rebelión, se nos bloquea, se nos hostiliza, se nos envían agentes a amotinarnos unos contra otros, y se procura desacreditarnos entre las naciones de Europa implorando sus auxilios para oprimirnos.

Sin hacer el menor aprecio de nuestras razones, sin presentarlas al imparcial juicio del mundo, y sin otros jueces que nuestros enemigos, se nos condena a una dolorosa incomunicación con nuestros hermanos; y para añadir el desprecio a la calumnia se nos nombran apoderados, contra nuestra expresa voluntad, para que en sus Cortes dispongan arbitrariamente de nuestros intereses bajo el influjo y la fuerza de nuestros enemigos.

Para sofocar y anonadar los efectos de nuestra representación, cuando se vieron obligados a concedérnosla, nos sometieron a una tarifa mezquina y diminuta y sujetaron a la voz pasiva de los ayuntamientos, degradados por el despotismo de los gobernadores, la forma de la elección; lo que era un insulto a nuestra sencillez y buena fe, más bien que una consideración a nuestra incontestable importancia política.

Sordos siempre a los gritos de nuestra justicia, han procurado los gobiernos de España desacreditar todos nuestros esfuerzos declarando criminales y sellando con la infamia, el cadalso y la confiscación, todas las tentativas que, en diversas épocas, han hecho algunos americanos para la felicidad de su país, como lo fue la que últimamente nos dictó la propia seguridad, para no ser envueltos en el desorden que presentíamos, y conducidos a la horrorosa suerte que vamos ya a apartar de nosotros para siempre; con esta atroz política, han logrado hacer a nuestros hermanos insensibles a nuestras desgracias, armarlos contra nosotros, borrar de ellos las dulces impresiones de la amistad y de la consanguinidad, y convertir en enemigos una parte de nuestra gran familia.

Cuando nosotros, fieles a nuestras promesas, sacrificábamos nuestra seguridad y dignidad civil por no abandonar los derechos que generosamente conservamos a Fernando de Borbón, hemos visto que a las relaciones de la fuerza que le ligaban con el Emperador de los franceses ha añadido los vínculos de sangre y amistad, por lo que hasta los gobiernos de España han declarado ya su resolución de no reconocerle sino condicionalmente.

En esta dolorosa alternativa hemos permanecido tres años en una indecisión y ambigüedad política, tan funesta y peligrosa, que ella sola bastaría a autorizar la resolución que la fe de nuestras promesas y los vínculos de la fraternidad nos habían hecho diferir; hasta que la necesidad nos ha obligado a ir más allá de lo que nos propusimos, impelidos por la conducta hostil y desnaturalizada de los gobiernos de España, que nos ha relevado del juramento condicional con que hemos sido llamados a la augusta representación que ejercemos.

Mas nosotros, que nos gloriamos de fundar nuestro proceder en mejores principios, y que no queremos establecer nuestra felicidad sobre la desgracia de nuestros semejantes, miramos y declaramos como amigos nuestros, compañeros de nuestra suerte, y participes de nuestra felicidad, a los que, unidos con nosotros por los vínculos de la sangre, la lengua y la religión, han sufrido los mismos males en el anterior orden; siempre que, reconociendo nuestra absoluta independencia de él y de toda otra dominación extraña, nos ayuden a sostenerla con su vida, su fortuna y su opinión, declarándolos y reconociéndolos (como a todas las demás naciones) en guerra enemigos, y en paz amigos, hermanos y compatriotas.

En atención a todas estas sólidas, públicas e incontestables razones de política, que tanto persuaden la necesidad de recobrar la dignidad natural, que el orden de los sucesos nos ha restituido, en uso de los imprescriptibles derechos que tienen los pueblos para destruir todo pacto, convenio o asociación que no llena los fines para que fueron instituidos los gobiernos, creemos que no podemos ni debemos conservar los lazos que nos ligaban al gobierno de España, y que, como todos los pueblos del mundo, estamos libres y autorizados para no depender de otra autoridad que la nuestra, y tomar entre las potencies de la tierra, el puesto igual que el Ser Supremo y la naturaleza nos asignan y a que nos llama la sucesión de los acontecimientos humanos y nuestro propio bien y utilidad.

Sin embargo de que conocemos las dificultades que trae consigo y las obligaciones que nos impone el rango que vamos a ocupar en el orden político del mundo, y la influencia poderosa de las formas y habitudes a que hemos estado, a nuestro pesar, acostumbrados, también conocemos que la vergonzosa sumisión a ellas, cuando podemos sacudirlas, sería más ignominiosa para nosotros, y más funesta para nuestra posteridad, que nuestra larga y penosa servidumbre, y que es ya de nuestro indispensable deber proveer a nuestra conservación, seguridad y felicidad, variando esencialmente todas las formas de nuestra anterior constitución.

Por tanto, creyendo con todas estas razones satisfecho el respeto que debemos a las opiniones del género humano y a la dignidad de las demás naciones, en cuyo número vamos a entrar, y con cuya comunicación y amistad contamos, nosotros, los representantes de las Provincias Unidas de Venezuela, poniendo por testigo al Ser Supremo de la justicia de nuestro proceder y de la rectitud de nuestras intenciones, implorando sus divinos y celestiales auxilios, y ratificándole, en el momento en que nacemos a la dignidad, que su providencia nos restituye el deseo de vivir y morir libres, creyendo y defendiendo la santa, católica y apostólica religión de Jesucristo. Nosotros, pues, a nombre y con la voluntad y autoridad que tenemos del virtuoso pueblo de Venezuela, declaramos solemnemente al mundo que sus Provincias Unidas son, y deben ser desde hoy, de hecho y de derecho, Estados libres, soberanos e independientes y que están absueltos de toda sumisión y dependencia de la Corona de España o de los que se dicen o dijeren sus apoderados o representantes, y que como tal Estado libre e independiente tiene un pleno poder para darse la forma de gobierno que sea conforme a la voluntad general de sus pueblos, declarar la guerra, hacer la paz, formar alianzas, arreglar tratados de comercio, límite y navegación, hacer y ejecutar todos los demás actos que hacen y ejecutan las naciones libres e independientes.

Y para hacer válida, firme y subsistente esta nuestra solemne declaración, demos y empeñamos mutuamente unas provincias a otras, nuestras vidas, nuestras fortunas y el sagrado de nuestro honor nacional.

Dada en el Palacio Federal y de Caracas, firmada de nuestra mano, sellada con el gran sello provisional de la Confederación, refrendada por el Secretario del Congreso, a cinco días del mes de julio del año de mil ochocientos once, el primero de nuestra independencia.

Por la provincia de Caracas, Isidoro Antonio López Méndez, diputado de la ciudad de Caracas; Juan Germán Roscio, por el partido de la villa de Calabazo; Felipe Fermín Paul, por el partido de San Sebastián; Francisco Javier Ustáriz, por el partido de San Sebastián; Nicolás de Castro, diputado de Caracas; Juan Antonio Rodríguez Domínguez, Presidente, diputado de Nutrias, en Barinas; Luis Ignacio Mendoza, Vicepresidente, diputado de Obispos, en Barinas; Fernando de Peñalver, diputado de Valencia; Gabriel Pérez de Pagola, diputado de Ospino; Salvador Delgado, diputado de Nirgua; el Marqués del Toro, diputado de la ciudad de El Tocuyo; Juan Antonio Díaz Argote, diputado de la Villa de Cura; Gabriel de Ponte, diputado de Caracas; Juan José Maya, diputado de San Felipe; Luis José de Cazorla, diputado de Valencia; doctor José Vicente Unda, diputado de Guanare; Francisco Javier Yanes, diputado de Araure; Fernando Rodríguez del Toro, diputado de Caracas; Martín Tovar Ponte, diputado de San Sebastián; Juan Toro, diputado de Valencia; José Ángel de Álamo, diputado de Barquisimeto; Francisco Hernández, diputado de San Carlos; Lino de Clemente, diputado de Caracas.

Por la provincia de Cumaná, Francisco Javier de Mayz, diputado de la capital; José Gabriel de Alcalá, diputado de ídem; Juan Bermúdez, diputado del Sur; Mariano de la Cova, diputado del Norte.

Por la de Barcelona, Francisco Miranda, diputado del Pao; Francisco Policarpo Ortiz, diputado de San Diego.

Por la de Barinas, Juan Nepomuceno de Quintana, diputado de Achaguas; Ignacio Fernández, diputado de la capital de Barinas; Ignacio Ramón Briceño, representante de Pedraza; José de Sata y Bussy, diputado de San Fernando de Apure; José Luis Cabrera, diputado de Guanarito; Ramón Ignacio Méndez, diputado de Guasdualito; Manuel Palacio, diputado de Mijagual.

Por la de Margarita, Manuel Plácido Maneiro.

Por la de Mérida, Antonio Nicolás Briceño, diputado de Mérida; Manuel Vicente de Maya, diputado de La Grita.

Por la de Trujillo, Juan Pablo Pacheco.

Por la villa de Aragua, provincia de Barcelona, José María Ramírez.

Refrendado: Hay un sello. Francisco Isnardi, Secretario.

Palacio Federal de Caracas, 8 de julio de 1811. Por la Confederación de Venezuela, el Poder Ejecutivo ordena que el Acta antecedente sea publicada, ejecutada y autorizada con el sello del Estado y Confederación.

Cristóbal de Mendoza, Presidente en turno; Juan de Escalona; Baltasar Padrón; Miguel José Sanz, Secretario de Estado; Carlos Machado, Canciller Mayor; José Tomas Santana, Secretario de Decretos.

En consecuencia, el Supremo Poder Ejecutivo ordena y manda que se pase oficio de ruego y encargo al muy reverendo Arzobispo de esta Diócesis, para que disponga que el día de la solemne publicación de nuestra Independencia, que debe ser el domingo 14, se dé, como voluntariamente ha ofrecido y corresponde, un repique de campanas en todas las iglesias de esta capital, que manifieste el júbilo y alegría del virtuoso pueblo caraqueño y su prelado apostólico. Y que en acción de gracias al Todopoderoso por sus beneficios, auxilios y suma bondad en restituirnos al estado en que su providencia y sabiduría infinita creo al hombre, se cante el 16 misa solemne con Te deum en la Santa Iglesia Metropolitana, asistiendo a la función todos los cuerpos y comunidades en la forma acostumbrada.

Que se haga salve general por las tropas al acto de dicha publicación y se enarbole la bandera y pabellón nacional en el cuartel de San Carlos, pasándose al efecto la orden al Gobernador militar por la Secretaria de Guerra; y desde hoy en adelante se use por todos los ciudadanos, sin distinción, la escarapela y divisa de la Confederación venezolana, compuesta de los colores azul celeste al centro, amarillo y encarnado a las circunferencias, guardando en ella uniformidad.

Que se ilumine por tres noches la ciudad, de un modo noble y sencillo, sin profusión ni gastos importunos, empezando desde el propio día domingo.

Que inmediatamente se reciba a la tropa el juramento de reconocimiento y fidelidad, prescrito por el Supremo Congreso, cuyo acto solemne se hará públicamente, y a presencia del referido gobernador militar y demás jefes de la guarnición.

Que en los días subsecuentes al de esta publicación, comparezcan ante S. A. el Supremo Poder Ejecutivo todos los cuerpos de esta ciudad, políticos, eclesiásticos y militares, a prestar el propio juramento, y que por lo embarazoso y dispendioso que se haría este acto, si hubiesen de prestarlo también todos los individuos ante S. A., se comisiona a los alcaldes de cuartel, para que con la escrupulosidad, circunspección y exactitud que corresponde en materia tan delicada, procedan a tomarle, y recibirle por la fórmula que se les comunicará, conforme a lo prescrito por el Supremo Congreso, concurriendo a sus casas, o donde señalaren los de cada cuartel, desde el miércoles 17 del corriente, a las nueve de la mañana hasta la una; y por la tarde, desde las cuatro hasta las siete de la noche; prevenidos de que este juramento será el acto característico de su naturalización y calidad de ciudadano, como también de la obligación en que quedará el Estado a proteger su honor, persona y bienes; sentando en un libro esta operación que deben firmar los juramentados, si supieren, o en su defecto otro a su ruego, cuyo libro deberán remitir dentro de veinte días, que se asignan de término para esto, a la Secretaria de Estado para archivarse.

Que se pase por las respectivas secretarias aviso a los comandantes militares y políticos de los puertos de La Guaira y Cabello, y a las demás justicias y regimientos de las ciudades, villas y lugares de esta provincia, con copia del acta, y decreto del Supremo Congreso, relativo a ella, para que dispongan su ejecución, publicación y cumplimiento, y se haga el juramento, según queda ordenado.

Que se comunique también a las provincias confederadas para su inteligencia y observancia, como lo ordena el Supremo Congreso. Y finalmente, que en el concepto de que por la declaratoria de Independencia han obtenido los habitantes de estas provincias y sus confederadas, la dignidad y honrosa vestidura de ciudadanos libres, que es lo más apreciable de la sociedad, el verdadero título del hombre racional, el terror de los ambiciosos y tiranos, y el respeto y consideración de las naciones cultas, deben por lo mismo sostener a toda costa esta dignidad, sacrificando sus pasiones a la razón y a la justicia, uniéndose afectuosa y recíprocamente; y procurando conservar entre sí la paz, fraternidad y confianza que hacen respetables, firmes y estables los estados, cuyos miembros proscriben las preocupaciones insensatas, odios y personalidades, que tanto detestan las sabias máximas naturales, políticas y religiosas; en el concepto de que el Supremo Gobierno sabe muy bien que no hay para los ciudadanos nada más sagrado que la patria, ni más digno de castigo que lo contrario a sus intereses; y que por lo mismo sabrá imponer con la mayor severidad las penas a que se hagan acreedores los que de cualquier modo perturben la sociedad y se hagan indignos de los derechos que han recuperado por esta absoluta independencia ya declarada, y sancionada legítimamente con tanta razón, justicia, conveniencia y necesidad.

El Supremo Poder Ejecutivo, finalmente, exhorta y requiere, ordena y manda a todos, y a cada uno de los habitantes, que uniéndose de corazón y resueltos de veras, firmes, fuertes y constantes, sostengan con sus facultades corporales y espirituales la gloria que con tan sublime empresa adquieren en el mundo, y conservarán en la historia con inmortal renombre.

Dado en el Palacio Federal de Caracas, firmado de los ministros que componen el Supremo Poder Ejecutivo, sellado con el provisional de la Confederación, y refrendado del infrascrito secretario, con ejercicio de decretos.

Cristóbal de Mendoza, Presidente en turno.

Juan de Escalona. Baltazar Padrón.José Tomás Santana, Secretario.

martes, 27 de febrero de 2018

POLICLORURO DE VINILO O PVC

El policloruro de vinilo (PVC) tiene fórmula condensada o molecular  (C2H3Cl)n, es el producto de la polimerización del monómero de cloruro de vinilo, siendo el derivado del plástico más versátil. Se puede producir mediante cuatro procesos diferentes: suspensión, emulsión, masa y solución.
La fórmula estructural desarrollada es 

Con n = 700 a 1 500

Se presenta como un material blanco que comienza a reblandecer alrededor de los 80 °C y se descompone sobre 140 °C. Es un polímero por adición y además una resina que resulta de la polimerización del cloruro de vinilo o cloroeteno. Tiene una muy buena resistencia eléctrica y a la llama.

El átomo de cloro enlazado a uno de cada dos átomos de carbono le confiere características amorfas principalmente e impiden su recristalización, la alta cohesión entre moléculas y cadenas poliméricas del PVC se deben principalmente a los momentos dipolares fuertes originados por los átomos de cloro, los cuales a su vez dan cierto impedimento estérico es decir que repelen moléculas con igual carga, creando repulsiones electrostáticas que reducen la flexibilidad de las cadenas poliméricas, esta dificultad en la conformación estructural hace necesario la incorporación de aditivos para ser obtenido un producto final deseado.

En la industria existen dos tipos:
rígidos: para envases, ventanas, tuberías, las cuales han reemplazado en gran medida al hierro (que se oxida más fácilmente), muñecas antiguas...;
flexibles: cables, juguetes y muñecas actuales, calzados, pavimentos, recubrimientos, techos tensados...

El PVC se caracteriza por ser dúctil y tenaz; presenta estabilidad dimensional y resistencia ambiental. Además, es reciclable por varios métodos.

Se obtiene a partir del craqueo del petróleo, que consiste en romper los enlaces químicos del compuesto para conseguir diferentes propiedades y usos. Lo que se obtiene es el etileno, que combinado con el cloro obtenido del cloruro de sodio producen etileno diclorado, que pasa a ser luego cloruro de vinilo. Mediante un proceso de polimerización llega a ser cloruro de polivinilo o PVC. Antes de someterlo a procesos para conformar un objeto el material se mezcla con pigmentos y aditivos como estabilizantes o plastificantes, entre otros.

Resulta paradójico que uno de los polímeros comerciales menos estables sea al mismo tiempo uno de los materiales plásticos más interesantes de la actualidad, lo que se refleja en la gran cantidad de toneladas que se consumen anualmente en el mundo. Ese éxito comercial se ha debido principalmente al desarrollo de estabilizantes adecuados y de otros aditivos que han hecho posible la producción de compuestos termoplásticos de gran utilidad.
Entre las características y propiedades del cloruro de polivinilo destacan:

*Elevada resistencia a la abrasión, junto con una baja densidad (1,4 g/cm3), buena resistencia mecánica y al impacto, lo que lo hace común e ideal para la edificación y construcción.
*Al utilizar aditivos tales como estabilizantes, plastificantes entre otros, el PVC puede transformarse en un material rígido o flexible, característica que le permite ser usado en un gran número de aplicaciones.
*Es estable e inerte por lo que se emplea extensivamente donde la higiene es una prioridad, por ejemplo los catéteres y las bolsas para sangre y hemoderivados están fabricadas con PVC, así como muchas tuberías de agua potable.
"Es un material altamente resistente, los productos de PVC pueden durar hasta más de sesenta años como se comprueba en aplicaciones tales como tuberías para conducción de agua potable y sanitarios; de acuerdo al estado de las instalaciones se espera una prolongada duración del PVC así como ocurre con los marcos de puertas y ventanas.
*Debido a los átomos de cloro que forman parte del polímero PVC, no se quema con facilidad ni arde por sí solo y cesa de arder una vez que la fuente de calor se ha retirado. Los perfiles de PVC empleados en la construcción para recubrimientos, cielorrasos, puertas y ventanas, se debe a la poca inflamabilidad que presenta.
*Se emplea eficazmente para aislar y proteger cables eléctricos en el hogar, oficinas y en las industrias debido a que es un buen aislante eléctrico.
*Se vuelve flexible y moldeable sin necesidad de someterlo a altas temperaturas (basta unos segundos expuesto a una llama) y mantiene la forma dada y propiedades una vez enfriado a temperatura ambiente, lo cual facilita su modificación.
*Alto valor energético. Cuando se recupera la energía en los sistemas modernos de combustión de residuos, donde las emisiones se controlan cuidadosamente, el PVC aporta energía y calor a la industria y a los hogares.
*Amplio rango de durezas
*Resistente al agua.
*Rentable. Bajo costo de instalación.
*Es muy resistente a la corrosión

El PVC se emplea para fabricar tubos, adaptadores de tubería, tubos portacables, pisos de vinilo y revestimiento de vinilo para exteriores. Se usa para fabricar material de revestimiento de alambres y cables, material de embalaje, plástico delgado para envolturas, canaletas, bajantes pluviales, marcos de puertas y ventanas, empaquetaduras, aislante eléctrico, mangueras, cubiertas selladoras, acabados de papel y de textiles, láminas delgadas, membranas para tejados, material de recubrimiento de piscinas, burletes, cubrejuntas, molduras, sistemas de riego, contenedores, y repuestos, techos y alfombras de automóviles.

Cuando se ablanda por la acción de los ftalatos, el PVC se usa para fabricar algunos dispositivos médicos, incluso bolsas para administración de líquidos intravenosos, bolsas de sangre, tubos de muestras de sangre y de sistemas de respiración, sondas de alimentación, catéteres, piezas de dispositivos de diálisis y tubos para puentes coronarios. Se usan ftalatos en plásticos de PVC, como mangueras de jardín, juguetes de inflar y de otro tipo.

Los productos de consumo fabricados con PVC incluyen gabardinas, juguetes, suelas de zapatos, cortinas de sol y persianas, telas de tapicería y forros de asientos, cortinas de baño, muebles, relleno de alfombras, bolsas plásticas, discos de video y tarjetas de crédito.
En algunas páginas web consultadas se afirma que usted puede estar expuesto al PVC al consumir alimentos o agua potable contaminados con esa sustancia. En la casa, puede estar expuesto si tiene tubos de PVC, pisos de vinilo u otros productos de consumo fabricados con PVC. Puede estar expuesto si su casa tiene recubrimiento de vinilo en la parte exterior o está en construcción o renovación. La exposición puede ocurrir por medio de empaques y contenedores de alimentos o de paquetes con envoltura comprimida.

Puede estar expuesto al PVC en el ambiente exterior si tiene una piscina o muebles de plástico. También si vive o trabaja en una granja con un sistema de riego fabricado con PVC.

Puede estar expuesto al PVC si es paciente hospitalizado y usa dispositivos médicos fabricados con ese producto.

En el medio laboral, puede estar expuesto si trabaja en una fábrica de tubos y adaptadores de tubos, sistemas de tubería y otros productos de construcción de PVC. También si trabaja en una fábrica de cloruro de vinilo, bisfenol A o ftalatos. Puede estar expuesto si es plomero, constructor de casas, trabajador de construcción, profesional de atención de salud, agricultor o trabajador en una fábrica de automóviles o un taller de mecánica automotriz.

La exposición al PVC suele incluir exposición a los ftalatos, que se emplean para ablandar el PVC y pueden tener efectos adversos para la salud.

Por causa del alto contenido de cloro en el PVC, se liberan dioxinas durante la fabricación y la quema de PVC o cuando se desecha en rellenos sanitarios. La exposición a las dioxinas puede ocasionar trastornos de la salud reproductiva y del desarrollo y otros trastornos de salud, y por lo menos una dioxina se clasifica como carcinógeno.

El PVC está hecho de cloruro de vinilo, que figura como carcinógeno humano en el Decimocuarto Informe sobre Carcinógeno publicado por el Programa Nacional de Toxicología. Se sospecha que las dioxinas, los ftalatos y el BPA son perturbadores endocrinos, que son sustancias químicas que obstaculizan la producción o la actividad de las hormonas en el sistema endocrino del ser humano. La dioxina TCDD figura como carcinógeno humano y el biftalato 2-etilhexílico figura como “carcinógeno humano según previsiones razonables” en el informe aquí citado.
La exposición al polvo de PVC puede causar asma y afectar los pulmones.

domingo, 18 de febrero de 2018

María Teresa del Toro Alayza


María Teresa del Toro Alayza
Esposa del Libertador Simón Bolívar

María Teresa Josefa Antonia Joaquina Rodríguez del Toro Alayza nació en Madrid, 15 de octubre de 1781 y falleció en Caracas, 22 de enero de 1803),​ hija de aristócratas, fue la esposa del Libertafor  Simón Bolívar. Tras dos años de noviazgo y ocho meses de matrimonio con El Libertador de América, murió de fiebre amarilla.​ Tras la muerte de su esposa, Bolívar juró no volver a casarse, lo cumplió.
María Teresa del Toro Alayza
Información personal
Nombre de nacimiento María Teresa Josefa Antonia Joaquina Rodríguez del Toro Alayza
Nacimiento 15 de octubre de 1781
Fallecimiento 30 de enero de 1803 (21 años)
Nacionalidad Española
Lengua materna Español
Familia
Padres Benita de Alayza Medrano
Bernardo Rodríguez del Toro Ascanio
Cónyuge Simón Bolívar

María Teresa fue la única hija de Bernardo Rodríguez del Toro y Ascanio nacido en Caracas, Venezuela, en el seno de una familia con origen en el municipio canario de Teror, y de Benita de Alayza Medrano, oriunda de Valladolid, España. Nació en Madrid, el domingo 15 de octubre de 1781, durante el reinado de Carlos III. María Teresa estaba profundamente vinculada a la sociedad caraqueña. Su padre era hermano del tercer Marqués del Toro, Sebastián Rodríguez del Toro y Ascanio, cuyo título heredó el primo hermano de María Teresa, Francisco José Rodríguez del Toro e Ibarra, amigo íntimo de Bolívar, también pariente de los Rodríguez del Toro.​ Al morir su madre, se encarga de su padre y sus hermanos, lo que la hizo convertirse, a temprana edad, en madre de sus pequeños hermanos, a quienes educó y protegió. Asistía regularmente a los oficios religiosos y ayudaba a su padre y a su primo Pedro Rodríguez del Toro en lo relativo a la administración de bienes y haciendas

María Teresa era una mujer bien educada y culta de su época. Según Rafael L. Fuentes Carvallo: «Hasta la fecha no han aparecido retratos de ella, y por consiguiente, sus pocas imágenes son absolutamente producto de la imaginación de los artistas, que al parecer ignoraban la descripción general de su aspecto físico que implicaba un gran parecido con su prima hermana de ojos claros, normalmente azules o verdosos. Su comentado parecido con su prima María del Pilar induce a pensar también en una cabellera rubia o castaña».​ Era de naturaleza tímida y carácter amable.

-Conoció a Simón Bolívar en Madrid, en 1800. Bolívar había sido enviado a España a los 17 años para continuar sus estudios. Su vida cambiaría definitivamente en la casa del Marqués Gerónimo de Ustáriz, a quien Simón Bolívar llamaba "tutor", y en cuya mansión residió por algún tiempo. Sería en ella donde habría de conocer a María Teresa, con quien estaba emparentado por varias líneas. Él sólo tenía 17 años de edad y ella 19, pero la joven cautivó a Bolívar a tal punto que, a pesar de su edad, rápidamente le declaró su amor. En agosto de 1800 María Teresa acepta el noviazgo de Simón Bolívar. Su padre, al enterarse, les propone que esperen un tiempo hasta que él cumpliese su mayoría de edad. Por motivo de que la herencia de Bolívar dependía de que éste tuviese un matrimonio bien asentado, éste reportaba con orgullo su noviazgo, describiendo a María Teresa como «una joya sin defectos, valiosa sin cálculo». Don Bernardo, el viudo padre de María Teresa, llevó a su hija a Bilbao y al poco tiempo, en marzo de 1801, decepcionado de Madrid, su prometido se mudó a esa ciudad.

-De regreso a España, luego de una corta estadía en París, Bolívar le propone formalmente matrimonio a María Teresa el 5 de abril de 1802. El padre de María Teresa, aplacado por el compromiso formal y, probablemente también por razón de los bienes del novio, dio su permiso y bendición a la pareja. Don Bernardo, por lo demás, no podía ver con malos ojos el matrimonio con un miembro de la familia Bolívar que, desde generaciones atrás, estaba ligada por vínculos de amistad y parentesco a los Rodríguez del Toro. Simón le propone a María Teresa que se casen ese mismo año en el Puerto de La Coruña. En Santander, España, el 30 de marzo de 1802, Bolívar otorga poder a Pedro Rodríguez del Toro para suscribir en su nombre las capitulaciones matrimoniales. En consideración de su distinguido nacimiento, su virginidad, sus cualidades personales y su disposición de dejar España para acompañar a Bolívar, los abogados del futuro libertador le pusieron un valor a su prometida de aproximadamente una décima parte de la fortuna de Bolívar. Eran las costumbres propias de la época a las cuales Bolívar respondía con naturalidad. Tales convencionalismos en nada desmerecían, sin embargo, el amor entre los novios.

Tras haber obtenido permiso del rey para casarse  y las habituales amonestaciones eclesiásticas, contrajeron matrimonio el miércoles 26 de mayo de 1802,​ 
El acta del matrimonio establece:
En la villa de Madrid a veinte y seis días del mes de mayo de mil ochocientos dos, en la Iglesia Parroquial de San Jose, yo, Don Isidro Bonifacio Romano, Teniente mayor de Cura de la misma habiendo procedido despacho del señor Dr. Juan Bautista de Expeleta, Pro. Vicario Ecco. De esta referida villa y su partido. Dado en veinte del propio mes y año, refrendado de Diego Alonso Martín, su notario, por el que consta haberse dispensado las tres amonestaciones que proviene el Sto. Concilio de Trento, por la justa causas que concurrieron para ello; recibidos los justos consentimientos; hechas las demás preguntas y requisitos necesarios y no habiendo resultado impedimento alguno desposé in Facie Eclesial, por palabras del presente que hacen verdadero y lexmo matrimonio a Don Simón Bolívar, natural de la ciudad y Obispado de Caracas en América, hijo de Don Juan Vicente Bolívar y de Doña María de la Concepción Palacios (ya difuntos) con Doña María Teresa Rodríguez del Toro, natural de esta referida villa, hija de Don Bernardo Rodríguez del Toro y Ascanio y de Doña Benita Alaiza Medrano (ya difunta) precedido los requisitos necesarios, se hallaron presente por testigos Don Pedro Rodríguez del Toro, el señor Marqués de Inicio y otros, juntamente los velé y di las bendiciones nupciales según el ritual y lo firmé. Don Isidro Bonifacio Romano.

Al cabo de unos 20 días, se trasladan a La Coruña. El 15 de junio de 1802 partieron los recién casados hacia Caracas, desembarcando el 12 de julio en La Guaira. Allí María Teresa fue recibida  no sólo por la parentela de su nuevo marido sino también por la suya propia. Después de una corta estadía en Caracas, en la Casa del Vínculo y del Retorno, ubicada en una esquina que da a la Plaza Mayor de Caracas, hoy Plaza Bolívar, se trasladaron a la "Casa Grande" del ingenio Bolívar en San Mateo. María Teresa enfermó poco después de "fiebres malignas", hoy día identificadas indistintamente como fiebre amarilla o paludismo, el matrimonio regresó a Caracas a su Casa del Vínculo, donde ella murió el 22 de enero de 1803. Tras ocho meses de matrimonio y dos años de noviazgo, Bolívar perdía así a su amada María Teresa.
Habiendo perdido a sus padres durante su infancia, María Teresa representó para Bolívar un último y definitivo intento de arraigo signado por la tragedia. El dolor causado por esta muerte inesperada y prematura lo llevará a evadir en el futuro cualquier vínculo raigal. Según señala el reconocido historiador venezolano Tomás Polanco Alcántara en su obra Simón Bolívar: Bolívar, en 1828, describió con estas palabras la situación anímica y afectiva en que se encontraba cuando en 1802 regresó a Venezuela: «Entonces mi cabeza estaba llena de los vapores del más violento amor y no de ideas políticas». Lo mismo afirma en otros testimonios. Por ejemplo, en carta a su amigo Pedro Joseph Dehollain le decía que, al casarse, se convirtió en un «ente dichoso que cantaba alegre el colmo de sus felicidades con la posesión de su Teresa». Teresa era el centro afectivo de la vida del esposo. Él había pasado por la muerte de su padre y después por las de su madre y de su abuelo. Teresa fue el primer ser humano unido a él y con quien esperaba compartir la vida, las ilusiones, los proyectos. Por eso explicó a Perú de la Croix: «Quise mucho a mi mujer». La desaparición de Teresa tenía que ocasionarle una crisis profunda: «Yo la he perdido y con ella la vida de dulzura». «El dolor un sólo instante no me deja consuelo que buscar», «deplorable y triste suerte a la que me hallo condenado». El estado en que se encontraba era patético. Quedó sumergido en una tristeza profunda y cambia su carácter. El juramento de no volver a casarse que pronuncia en ese momento es un acto de rebeldía en contra del dolor al que puede conducir la entrega incondicional de los sentimientos. A pesar de sus muchos amores y amoríos Bolívar cumplirá fielmente con la palabra empeñada, como lo hizo también con otros de sus juramentos. De acuerdo al historiador venezolano José Luis Silva Luongo en su obra Bolívar, Herencia de Todos: «La inesperada muerte de María Teresa es un duro y decisivo golpe en la vida de Bolívar que lo sume en el más profundo dolor... De nuevo se topa con el infortunio y sabe apelar a su profunda energía para enfrentarlo y seguir adelante. En el futuro no volverá a entregar amor puro y permanente a mujer alguna, tampoco en lo adelante ninguna lo atará en forma definitiva».

La desesperación experimentada por Bolívar hará temer que atente contra su vida. Este, sin embargo, emprenderá un segundo viaje a Europa para mitigar su inmensa pena. En Madrid sostendrá un conmovedor encuentro con su suegro Don Bernardo que siempre recordará. En compañía de Fernando Rodríguez del Toro, primo hermano de María Teresa, viajará a París donde volverá a tomar contacto con su antiguo maestro Simón Rodríguez. Ello resultará de vital importancia en la vida de Bolívar pues éste, comprendiendo la desesperación que embargaba a su antiguo discípulo, lo encauzará hacia la política para hacerle superar el vacío vital que había dejado la muerte de María Teresa.​ Habiéndole sido negada la dulzura de la vida hogareña, Bolívar se transmutará así en un hombre volcado hacia los asuntos públicos. Según sus propias palabras ello lo hará seguir el «carro de Marte» en lugar del «arado de Ceres». En 1828, analizando la influencia que la muerte de su esposa había tenido en él, Bolívar confiesa: «Si no hubiera enviudado, quizás mi vida hubiera sido otra; no sería el general Bolívar ni el Libertador, aunque convengo en que mi genio no era para ser alcalde de San Mateo». No en balde en su obra Bolívar el famoso historiador español Salvador de Madariaga afirmará lo siguiente: «Este final súbito de la vida retirada y personal de una joven de veintiún años ha sido quizá uno de los acontecimientos claves de la historia del Nuevo Mundo».

Los restos de María Teresa fueron enterrados en el panteón de la familia Bolívar en la Catedral de Caracas junto a los de los padres y antepasados de su marido. Cuando los restos del Libertador fueron repatriados desde Santa Marta en Colombia, en diciembre de 1842, fueron enterrados junto a los de su esposa. Allí permanecieron lado a lado por treinta y cuatro años hasta que el 28 de octubre de 1876 los despojos del Libertador fueron trasladados al Panteón Nacional. Simultáneamente se comenzó a ejecutar el conjunto de esculturas yacentes de María Teresa y de los padres de Simón Bolívar que habrían de ser colocadas en el lugar de reposo de sus restos en la Capilla de la Santísima Trinidad de la Catedral de Caracas. El mismo fue encargado al escultor italiano Pietro Tenerani. En 1930 el monumento fúnebre a María Teresa Rodríguez del Toro, Juan Vicente Bolívar y Ponte y doña Concepción Palacios Blanco sería enriquecido con una imagen alegórica de Bolívar protegiendo con sus brazos a su esposa y a sus padres. Esta última escultura fue realizada por el reconocido artista español Victorio Macho.