"Sólo sé que no sé nada" Sócrates. Aprende a interrogar razonablemente, a escuchar con atención, a responder serenamente y a callar cuando no tengas nada que decir. Cuando esto aprendas estarás andando por la senda de la sabiduría.

domingo, 21 de octubre de 2018

El Mùsico Ciego

EL MÚSICO CIEGO
La sensibilidad de los escritores rusos es muy diferente a la de otros narradores más occidentales; diferente, pero no menor, y a menudo más íntima y perceptiva de lo que muchos pudieran imaginar. Vladímir Korolenko hace gala de ella en El músico ciego, una bellísima novela de aprendizaje, de amor, de superación y de humanidad; una novela en la que la sensibilidad se percibe en cada gesto y en cada frase, convirtiendo una sencilla historia en un canto a la vida.

El libro cuenta la vida de Piotrus, Piotr, un joven nacido en una familia de acomodados terratenientes; bien pronto su madre descubre que el niño es ciego y se desesperará por la existencia que le depara el destino. Su tío Maxim, Max, un antiguo revolucionario, ahora tullido, es el único que considera que el niño se merece una educación normal, que le permita desarrollar sus capacidades de forma que pueda valerse por sí mismo y tener una vida rica y completa; así pues, se esfuerza en enseñarle todo lo que pueda, sea lo teórico o lo práctico, con la esperanza de hacer que el muchacho se sobreponga a sus carencias. Curiosamente, el sonido de una flauta tocada por un peòn será el primer estímulo que consiga despertar las pasiones de Piotrus, hasta entonces adormecidas; de ahí en adelante el muchacho comenzará a descubrir sensaciones inimaginables.

Korolenko hace un ejercicio magistral de sabiduría literaria al crear un protagonista sublime, excepcional, capaz de embelesarnos por su progresivo descubrimiento de un mundo que sólo es capaz de percibir por cuatro de sus sentidos. La sensibilidad del narrador a la hora de describir los hallazgos de Piotrus es sobrecogedora: sus paseos por los rìos o las estepas permiten ser partícipes del murmullo del viento o de los susurros de las espadañas; la brisa invita a sentir con él la calidez del verano; los pájaros acercan a la inminencia de la primavera; las notas del piano nos revelan la tristeza o la alegría… Y así con decenas de detalles, de escenas tranquilas que van tejiendo una narración compuesta a base de instantes, de impresiones, de sensaciones que construyen todo un universo tanto para el protagonista como para los lectores.

Vladímir Korolenko tiene la virtud de transmitir mucha información con un texto basado en la descripción, ya sea de sensaciones o de sentimientos que van brotando en el interior de Piotrus a medida que crece y entra en la madurez. Y es que el texto va más allá de la mera inmersión en un mundo que siempre estará incompleto para él, sino de la superación del ser humano: el protagonista es capaz de arrostrar su incierto destino porque descubre la belleza, si bien no con los ojos, como la mayoría de los que le rodean. Su pasión por Evelina, una joven a la que conoce de niño, no es simplemente amorosa: es un medio para acceder a lo que de bueno hay en el mundo, un descubrimiento de sus propias capacidades, una puerta al autoconocimiento y a la seguridad. La visión es, en esta novela, una simple metáfora de lo que nos hace humanos, el amor, por ese motivo Piotrus, aunque ciego, alcanza a percibir el universo que le rodea y, de este modo, se completa, se hace humano. Las últimas palabras del tìo Max, que tanto lucha por el joven, son clarificadoras: «Ha llegado a ver, es cierto; ha llegado a ver».

El músico ciego es una novela hermosa y profunda, una obra de arte en todos los sentidos que merece la pena disfrutar. Sin duda, es una de las obras maestras de la literatura rusa; y eso, eso no es nada desdeñable.

Descargue el libro haciendo click en este enlace:
www.megaepub.org/book/vladimir-korolenko-el-msico-ciego.html